Según informa Carlos Cuesta, el Gobierno proyecta una importante crecida de empleados públicos que serían elegidos a dedo para que sean sanchistas y permitan colonizar áreas clave de la Administración.
En 1980, el número de funcionarios apenas rebasaban los 700.000. Hoy superan los 3.500.000. Como la mayor parte de los nuevos empleados públicos son innecesarios, han buscado vías de justificación multiplicando las trabas burocráticas. Ciudadanas y ciudadanos, además de pagar unos impuestos casi confiscatorios para sufragar sueldos y gastos de funcionarios que no hacen falta, se ven obligados a padecer encima los obstáculos burocráticos que se han inventado en un esfuerzo desesperado de justificar sus puestos de trabajo.
Los partidos políticos en España, casi sin excepción, se han convertido en agencias de colocación. Cada vez son más los jóvenes que se han dado cuenta de la dificultad de ser contratados por las empresas y de la facilidad que supone afiliarse a un partido político y que éste se ocupe de solucionar el empleo. Parientes, paniaguados, amiguetes nutren las exigencias de muchos partidos que en las diversas Administraciones y en las empresas públicas se inventan puestos innecesarios para colocar en ellas a los enchufados. El “Sánchez, colócanos a todos” no es una llamada nueva. A lo largo de los últimos cuarenta años se ha podido aplicar a numerosos dirigentes políticos. Se da ya el caso de que serán muchos los hombres y mujeres que accederá a puestos de relevante importancia sin tener capacidad para ello. Son los parientes o amiguetes de los dirigentes de los partidos, que les colocan con grave perjuicio para el gasto público y también para los ciudadanos que tienen que sufrir la incompetencia y las trabas que se inventan para justificar puestos innecesarios.
El problema tiene escasas soluciones porque los que de él se benefician son los que tendrían que solucionarlos. Toda la sociedad está acosada por los excesos burocráticos y resulta que ahora, conforme al informe de Carlos Cuesta, el Gobierno sanchista se dispone crear una nueva oleada de empleados públicos con el fin de satisfacer en buena parte los compromisos espurios.