Opinión

Omar Khayyam

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Fernando Arrabal | Miércoles 17 de abril de 2024

La última vez que almorzamos juntos Topor, Jodorowsky y yo fue en diciembre de 1992; por vez primera desde hacía veinte años. Nos veíamos por binomios.

Jodorowsky nos habló durante la comida de su encuentro con Castañeda y muy especialmente de la «santa india» mejicana que:

- Me rajó el vientre para sacarme el mal que llevaba. El tajo me produjo el dolor más intenso de mi vida. Me dije: aquí estoy entre las manos de una loca, incapaz de escaparme ya y rodeado de fanáticos. Unos minutos más tarde «la santa» totalmente manchada de mi propia sangre ... cicatrizó la herida sin dejar traza alguna.

Supusimos y sospechamos que «la santa» nunca le tajó el vientre y que la sangre hubiera pudiera ser la de un conejo, por ejemplo.

Jodorowsky estaba guapo y cariñoso. Pan no pudo ser más generoso con los tres. Omar Khayyam dijo:

Nuestro destino está ya escrito; ningún borrón será capaz de corregirlo.