Los implicados callan, se escabullen, se esconden o niegan. Pero la Justicia es implacable y llegará hasta el final. A Pedro Sánchez le llueven las críticas. Mientras Yolanda Díaz, desaparecida en combate para evitar que desaparezca Sumar, tras quedar fuera del parlamento gallego y estar a punto de no obtener ni un escaño en el vasco.
Pero, una vez más, Pedro Sánchez se escabulle en lugar de enfrentarse al problema con sensatez y valentía. Debería comparecer en el Congreso para aclarar ambos escándalos. De momento, sin embargo, se limita a actuar como suele: atacar al PP, calumniar a Díaz Ayuso y declarar cobardemente que “no sabía nada”.
A Pedro Sánchez se le ha torcido definitivamente la legislatura. El presidente del Gobierno ha demostrado que no sabe perder. Tampoco ganar. La soberbia se lo impide. Ya sólo le queda agarrase al último clavo ardiendo y cumplir su sueño de convencer a Puigdemont para que le mantenga en la poltrona con sus 7 escaños de oro. Pero las elecciones vascas y catalanas pueden poner en más aprietos a Sánchez. Pues el PSOE puede tener la llave de ambos gobiernos, pero también puede enfrentarse a alguno de sus socios en función de sus apoyos.
Pero, como ya comentamos en esta sección, resulta evidente que ya nada será lo mismo para Sánchez. Si, como intenta desesperadamente, es capaz de aguantar la legislatura se verá obligado a sufrir las embestidas de los separatistas y de todos sus socios. Porque ya nadie le respeta, pues no es de fiar. Porque está hundiendo al PSOE y porque no gobierna. Sólo piensa en sobrevivir. En seguir adelante a trancas y barrancas. Su única salida digna sería dimitir y disolver las Cortes. Pero nunca lo hará.