Cultura

Crónica taurina. Algete: la Copa Chenel, el baluarte del toreo

(Foto: Copa Chenel).

TOROS

Inés Montano | Domingo 21 de abril de 2024

La Copa Chenel ya es una contrapartida al toreo de salón que ha inundado los cosos más importantes de España. Los toreros que participan en este certamen ejercen el toreo auténtico, primero porque se enfrentan con una incógnita y no con un novillo acaramelado servido al gusto del consumidor; segundo, porque piensan en su toreo y cómo dejar su huella en el ruedo y en el público. Hoy en Algete se vivió una tarde de toros para el recuerdo. Los animales se mostraron bravos, complicados y celosos. Veloces acudían a cualquier engaño que apareciera ante sus ojos. Cristián Pérez salió por la Puerta Grande, pero Christián Parejo y Alejandro Mora dejaron en el albero faenas henchidas del estilo y valentía.

La porta gayola de Cristián Pérez fue ajustadísima y así todos los pases y galleos. Durmiente II (1º Montealto 11/19) embestía ceñido, acortando las distancias y sin dejarse atemperar. Llevaba un motor infalible: la bravura acicateado por el celo. El saludo capotero variado, verónicas, chicuelinas, revoleras, no pararon el galope. Toda la obra de Cristián Pérez se resume en la férrea voluntad y la cabeza fría. El toro embestía sin parar por ambos pitones. Cristián comenzó de rodillas, pasándose al enemigo por la espalda rozándole el vestido. Y así se enzarzaron en una lucha sin distancias ni trampas: el toro avisaba antes del embestir Cristián aceptaba el desafío logrando el ligazón y la continuidad hasta llegar a la última tanda de pases circulares bajando la mano. La plaza quedó de pie. Las bernardinas jugándose la vida, un molinete y un desplante con la muleta al hombro. La estocada entera y la taleguilla descosida por un pitón. Una oreja de ley. Adinerado (4º Monte la Ermita 10/19) impresionó por su estampa. José Ney Zambrano, el picador, fue ovacionado. El quite variado por tafalleras, afarolados y una revolera. Los pases celeste imperio dieron lugar a otra faena redonda al toro exigente y protestón. Había que descifrar sus intensiones. Cristián Pérez lo hizo: aprovechó la movilidad del ejemplar para enroscarlo en su cintura sin dejarle un instante de respiro. Las tres bernardinas de alto riesgo, un molinete y un desplante pusieron al público de pie. La estocada casi entera: dos orejas y la vuelta al ruedo al toro.

Christián Parejo recibió a Cervato (2º Monte la Ermita 12/19) por delantales. El toro no regaló ni un muletazo: recortaba, buscaba y hacía trampas. Parejo se mantuvo, sorteando los derrotes y desarmes, hasta dar unas series al natural antes de desarmar. Una batalla absolutamente descomunal entre la seriedad y firmeza de Parejo y el genio del astado. La estocada algo desprendida, pero de ejecución impecable. Cundidor (5º 3/20 Los Eulogios) parecía el más regordío de la tarde. El castaño desbarajustó los primeros tercios de lidia: marcó su querencia y sólo el diestro supo alejarlo de ahí. La faena fue otra lucha: el morlaco no cejaba por deshacerse del molesto trapo rojo en su cara. Mas Christián mantuvo su terreno y se adornó con varios desplantes peligrosos, en uno de ellos cabeza con cabeza. La estocada al toro inmóvil en sitio adecuado.

Alejandro Mora se enfrentó con Pedrero (3º Monte la Ermita 10/19), un toro muy ancho de velamen que recibió dos varas, pero se mantuvo rápido al cite. Mora lo llevó al centro de la plaza donde tuvo que hacer complicados ajustes para evitar que calamocheara en cada muletazo. El torero marcó su estilo durante esta laboriosa faena montada pase a pase hasta conseguir la distancia corta. La estocada entera. Su segundo, Desbocado (6º Manuel Sanz 3/20), un corretón, fue abordado por los pases flexionados. Esta faena, veloz y arriesgada, transcurrió en los medios a pesar de la irregular temple del toro. Alejandro Mora supo encausar esta corriente para trazar profundos naturales aunque puestos uno por uno. La estocada corta en el lugar acertado.