Bildu, el partido liderado por Otegui, un terrorista condenado y encarcelado por su pertenencia a la banda terrorista, ha encabezado el resultado en las elecciones en el País Vasco al empatar en escaños con el PNV. Un éxito histórico, obtenido por los proetarras gracias a Pedro Sánchez que ha convertido a la formación abertzale en un partido, según él, “demócrata y progresista” como el que más. Una coartada para contar con sus 6 escaños y amarrar así el poder.
Sin duda, Bildu, junto con ERC, ha sido el socio más leal al Gobierno de coalición. Ha participado activamente en la elaboración de leyes como la de memoria democrática, lo que le ha servido para recibir cuantiosos y entusiastas elogios de Pedro Sánchez en el Hemiciclo. La operación de blanqueamiento de los proetarras ha sido todo un éxito. De ahí, el resultado obtenido en estas elecciones.
Es de esperar, sin embargo, que el PSOE mantenga su apoyo al PNV para gobernar. Aunque los proetarras ya se han ofrecido a los nacionalistas para alcanzar un acuerdo y formar un Gobierno independentista. Un Gobierno que centraría su gestión en liberar a los asesinos etarras encarcelados y, antes que después, en la celebración de un referéndum de autodeterminación.
El futuro del País Vasco es desolador. Los partidos independentistas, el PNV y Bildu, acaparan el 70 por ciento del voto, un porcentaje que debería avergonzar a Sánchez por haberlo propiciado. Las componendas del presidente del Gobierno para contar con una mayoría parlamentaria han desembocado en una situación de máxima gravedad para la unidad de España, para la Constitución y para la propia democracia. El presidente del Gobierno se ha saltado todas las líneas rojas y, ahora, pagará por ello. Pues el País Vasco ha caído en manos de los herederos de ETA. Y, pronto, Cataluña será gobernada por los golpistas.