Estudio EUROLIVE
Martes 11 de noviembre de 2008
Ya se conocían las propiedades protectoras del zumo de aceituna ante un gran número de enfermedades y trastornos, sobre todo digestivos, del metabolismo y cardiovasculares. Ahora, investigadores del Grupo de Riesgo Cardiovascular y Nutrición del Hospital del Mar de Barcelona han coordinado el Estudio EUROLIVE, financiado por la Comisión Europea, en el que se detalla el poder antioxidante de los polifenoles presentes en el ingrediente estrella de la dieta mediterránea.
El trabajo ha evidenciado los efectos beneficiosos del aceite de oliva sobre el colesterol HDL, también llamado "bueno". "Los resultados de los estudios sobre los efectos beneficiosos antiinflamatorios, antitrombóticos y protectores de la disfunción endotelial de los compuestos fenólicos son prometedores", asegura María Isabel Covas, directora del estudio, el más ambicioso llevado a cabo en este campo. La disfunción endotelial es responsable de enfermedades graves comunes como la arteriosclerosis, la hipertensión arterial o la vasculitis.
Los resultados definitivos se presentarán en el próximo Congreso Internacional de Aceite y Salud (CIAS 2008), a celebrar en Córdoba y Jaén del 20 al 22 de noviembre próximos, y en el que participará el genetista Oliver Smithies, Premio Nobel de Medicina 2007.
El proyecto ha realizado ensayos clínicos en Alemania, Dinamarca, Finlandia, Italia y España. En ellos se ha administrado de forma aleatoria tres aceites de oliva virgen con distinto contenido fenólico a 200 voluntarios sanos. "Los estudios clínicos han mostrado que el aceite de oliva es algo más que una grasa monoinsaturada. Los polifenoles del aceite de oliva disminuyen la oxidación del colesterol y aumentan el colesterol bueno, protegiendo frente al riesgo cardiovascular", explica Covas. "Estos efectos son mayores cuanto más alto es el contenido de polifenoles", aclara. "El consumo de aceite disminuye también los niveles de oxidación de ADN, considerados factor de riesgo para el cáncer".
Llega la nutrigenómica
Las últimas líneas de experimentación se centran en la llamada nutrigenómica, que trata de averiguar si los compuestos minoritarios del aceite de oliva estimulan la expresión de genes protectores de enfermedades en modelos animales y en estudios en humanos. "Estos estudios son importantes porque en los países del norte de Europa no tienen tan claro los beneficios del aceite de oliva como los mediterráneos, así que las evidencias científicas son fundamentales a la hora de difundir la idea de que consumirlo no sólo es beneficioso para la salud y el metabolismo, sino que protege frente a enfermedades asociadas a la edad y la dieta", dice Covas.
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