entrevista
Martes 05 de febrero de 2008
¿Qué juicio haría de su trayectoria profesional hasta este momento?
Es una trayectoria bastante coherente. Estuve estudiando teatro, pasé a formar parte del teatro independiente y luego llegué al campo profesional siempre con la suerte de empezar desde un principio haciendo grandes papeles. El primero fue "el diario de Ana Frank". He tenido una carrera coherente, desde el punto de vista teatral, y con una parte cinematográfica interesante. Trabajé en una película nominada al Oscar y, en televisión, con "Cañas y Barro", alcancé un punto álgido en la transición, porque me ofrecieron papeles de autores muy interesantes, algunos de ellos exiliados. Gala, Alberti, Arrabal o Blasco Ibáñez son algunos de los que me proporcionaron mucho trabajo. Una carrera que me ha supuesto bastante lucha y pocas ayudas en todos los sentidos, piedra a piedra, no he tenido personas alrededor que se hicieran cargo de mi carrera.
Es una mujer culta y comprometida, pero ¿qué imagen cree que da en la actualidad como profesional en contraste con la imagen en sus comienzos?
Se ha cumplido lo que tenía pensado. La primera imagen era coherente, partía de un núcleo de estudios de teatro cerca de las líneas progresistas más avanzadas y liberales y, dentro de ese contexto, llegué a una transición en la que colaboro a nivel artístico hasta que aparece el negocio del destape. Entonces, decidí apartarme bastante y elegir el teatro. Es difícil evitar que insistan en esa imagen porque los trabajos que vienen después van avalados por un camino serio y comprometido.
¿Cuál ha sido la evolución ideológica de Victoria Vera?
Parto de una adolescencia en la que me siento fascinada por la figura de Trostky y pienso que la revolución permanente es el mejor sistema. Posteriormente, contribuí durante la transición a la legalización del partido comunista. Pero nunca he pertenecido a un partido político, me siento libre e independiente, no me siento apoyada por ningún partido ni tampoco siendo cliente de ese partido. Pienso que un artista no debe estar en esa situación. Sufrí una gran desilusión en el plano socialista durante ese periodo. A día de hoy, me siento libre de votar a quien me parezca oportuno.
¿Qué momento de su vida profesional destacaría especialmente, tras todos estos años de profesión?
El primer papel de tu vida siempre te marca muchísimo, como fue el de Ana Frank, aunque también me marcó la trilogía del teatro romano de Mérida, Antígona, de María Zambrano, y la primera compañía de Teatro que monté con 21 años. Ha habido muchos periodos, de mucho teatro y de mucho cine, cada uno ha tenido su encanto, no podría destacar uno en especial.
Ha dedicado su vida a la interpretación y ha trabajado tanto en cine como en televisión o teatro, ¿qué le queda por hacer?
Me quedan muchas cosas por hacer y espero poder hacerlas.
¿Cuál es el aspecto más criticable de la televisión en España? ¿Se ha sentido acosada por los medios de comunicación del corazón como ha ocurrido con otros artistas?
Yo he permanecido al margen, no he usado la prensa rosa para beneficiarme, no he entrado en este tema, no lo critico pero es un asunto que ha absorbido demasiados espacios y no es positivo para los artistas. Mucha gente se ha hecho conocida sin tener nada que decir. La prensa se interesa poco por el trabajo de la gente, lo que hagas profesionalmente se ha quedado en segundo plano destacando siempre lo personal. Me da mucha vergüenza la idea de ir a hablar de cosas y cobrar por ello, no me siento en esa onda.
¿En qué proyectos está embarcada actualmente?
Tengo tres proyectos encima de la mesa: uno de teatro, uno de cine y otro de televisión. No sé cuál de ellos saldrá primero, cuánto me costará ponerlos en pie y cómo lo podré hacer. Estoy en ese punto de inflexión, a ver por dónde salen las cosas.
¿Qué le preocupa de su carrera?
Lo que más preocupa es que han pasado muchos años sin que yo haga cine en España y no entiendo por qué no estoy dentro del mercado cinematográfico. Creo que eso hay que solucionarlo.
TEMAS RELACIONADOS: