El remozado museo de la Colegiata de San Isidoro de León abrirá este viernes al público sus nuevos espacios expositivos tras una inversión de tres millones de euros a cargo de la Fundación Montemadrid y el Cabildo, que ha incidido también en poner en valor el propio edificio, la gran joya del románico español.
Entre las piezas más singulares de su colección se encuentran el cáliz de doña Urraca, que algunos estudios sitúan como el Santo Grial; el pendón de Baeza, considerada la bandera más antigua de España (siglo XIII); y la tercera mejor biblioteca de libro antiguo tras las de El Escorial y la Biblioteca Nacional.
Integrado en un ángulo de las murallas de la Legio VII romana, el edificio de San Isidoro integró el Palacio Real, la Capilla Palatina, el Panteón Real y las dependencias de un monasterio poderoso.
En la actualidad, los elementos romanos, románicos, góticos, renacentistas y neoclásicos hacen de San Isidoro una enciclopedia de arte e historia.
En un recorrido con periodistas este jueves, el abad de San Isidoro, Luis García, ha destacado que se ha querido destacar la importancia histórica y artística del conjunto monumental de la Real Colegiata, ejemplo emblemático del románico europeo, además de permitir mostrar mejor los "tesoros" que reúne su colección, entre los que destacan las pinturas murales de su Panteón Real.
Como resultado de los trabajos realizados, ha proseguido, se han triplicado las dimensiones del recinto expositivo, se ha conseguido una plena accesibilidad, y se ha mejorado significativamente la experiencia del visitante, al dotar de un discurso expositivo a la colección y mostrar piezas nunca antes expuestas al público.
La reforma ha permitido la clarificación de los usos del conjunto monumental, la ampliación del museo de 1.200 a 3.200 metros y la oferta de un nuevo itinerario para sus visitantes, que permite ahora un recorrido completo por el conjunto monumental.
Además de la visita del Panteón Real y la Cámara de doña Sancha, se han abierto otros nuevos espacios, como la escalera renacentista del “quarto” prioral y el adarve de la muralla y las galerías del claustro procesional.
También se han incluido en el itinerario otros hallazgos arqueológicos descubiertos durante las obras de rehabilitación, como los restos de talleres de fundición de campanas medievales.
Los contenidos museográficos, diseñados por el catedrático emérito de Historia del Arte Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Isidro Bango, se centran en la historia de la Colegiata y en la de las mentalidades que la han ido moldeando a lo largo de los siglos, con especial énfasis en la Edad Media, su etapa de máximo esplendor.
Además de en el conjunto monumental y en las pinturas del Panteón Real, el protagonismo del nuevo museo recae también en su colección, que concentra uno de los tesoros medievales más importantes de Europa y que incluye una gran variedad de elementos: pinturas murales, elementos litúrgicos, tejidos, esculturas, documentos históricos y otros objetos de gran valor patrimonial.
Entre sus casi quinientas piezas, se presentan al público por primera vez algunas de ellas, como el pendón real de San Isidoro o pendón de Baeza o el ajuar funerario de la infanta doña María, que data del siglo XIII.
Destacan una Biblia Mozárabe del año 960, una de las cinco biblias de este período que se conservan completas en el mundo, y la de 1162 realizada en el scriptorium del propio monasterio.
La reforma arquitectónica ha sido realizada bajo la dirección de Juan Pablo Rodríguez Frade, premio nacional de Restauración, quien ha destacado que el proyecto se ha desarrollado con el máximo respeto por la historia y la arquitectura del edificio y por sus colecciones artísticas, cumpliendo con las normativas de accesibilidad, evacuación y seguridad.