Editorial

La calle Ferraz se transforma en la Plaza de Oriente de Pedro Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Sábado 27 de abril de 2024

Mientras Pedro Sánchez reflexionaba, refugiado tras las paredes de La Moncloa, los dirigentes socialistas celebraban un gran homenaje para aclamar a su gran líder y evitar que dimita. La calle Ferraz se convirtió en una suerte de Plaza de Oriente franquista, lugar donde los seguidores del dictador le vitoreaban cuando algún organismo extranjero, como la ONU, denunciaba la falta de democracia en España. La exaltación al entonces jefe de Estado culminaba con un grito unánime y repetitivo de “Viva Franco” coreado por los miles de asistentes a la concentración.

Este sábado, a pesar de la lluvia, se ha celebrado en Madrid una concentración calcada, en el fondo y en la forma, a la que organizaban los ministros del dictador para animar a su gran líder cuando desfallecía por las agrias críticas que llegaban del extranjero. Los alrededores de la sede del PSOE aparecían atascados por los autobuses fletados desde todos los rincones de España. Aunque tanto esfuerzo sólo ha servido para reunir a 12.000 personas, según la Delegación del Gobierno, lo que hace sospechar que no superaron las 7.000 entre militantes, “progresistas” de todos los colores y algunos excursionistas aficionados a viajar gratis. Probablemente, los “turistas” ni fueron a Ferraz. Los que asistieron, sin embargo, aparecieron pertrechados con banderas rojas y pancartas con la imagen de Pedro Sánchez y corearon eslóganes como “Pedro quédate” o “Pedro no te rindas” y gritos contra los malvados derechistas que fueron tildados de fascistas por criticar a su gran líder. La exaltación de Pedro Sánchez ha sido una copia exacta de la que hacían de Franco sus seguidores. Que venían a Madrid de excursión cargados de banderas y comiendo a dos carrillos los bocadillos suministrados por las autoridades de entonces. Y, luego, también se han ido de paseo por las calles madrileñas para seguir entonando sus cánticos, tomar el aperitivo y hacer algunas compras en los grandes almacenes de La Gran Vía. La Historia, en verdad, se repite.

Pero, como los tiempos han cambiado, los asistentes han tenido la oportunidad de escuchar en directo los sentidos elogios al presidente de los dirigentes del PSOE a través de pantallas gigantes instaladas en la fachada de la sede del partido. Pero, loas aparte, los socialistas se han dedicado a insultar al PP, el partido que, como líder de la Oposición, ha denunciado las corruptelas del Gobierno y los tejemanejes de Begoña Gómez, publicados por un diario tan riguroso como El Confidencial. “No se saldrán con la suya”, ha dicho María Jesús Montero, enfurecida por haber perdido de vista a su gran líder. El Comité Federal del PSOE, en fin, ha cambiado la agenda prevista para convertirse única y exclusivamente en un espectáculo en homenaje a su caudillo.

Se supone que el parecido quedará ahí. Pues en 1936, los pocos republicanos que andaban por Madrid entonaron el famoso grito de “No pasarán”, que acaba de recordar con nostalgia Patxi López, probablemente, desconociendo que las tropas franquistas pasaron sin el menor obstáculo y a continuación se instauró una dictadura que duró 40 años. Hay que esperar que el Gobierno de Pedro Sánchez no dure tanto. Aunque, hay que temer lo peor tras el emotivo homenaje que ha recibido. El gran líder ya tiene una coartada para justificar que no dimite. Pues tiene la misión divina de salvar a España del fascismo que viene. Y se queda en su palacio. El de La Moncloa, que no en el del Pardo.