La plaza estaba llena, pocos asientos quedaban para colgar “No hay billetes”. La tarde fría azotada por violentas rachas de viento, sólo se podía salvar por mucho arrojo en el ruedo. No obstante, el ambiente se iba desangelando, dando lugar a sonoras protestas. Los organizadores del festejo pidieron perdón a la afición porque salió mal el desafío entre Palha (2º, 4º, 6º) y Conde de la Corte (1º, 2ºbis, 3º, 5º). El ganado fue de complejidad suprema, es verdad, pero la actitud de las cuadrillas o de los picadores tampoco iba marcado por decisión o entrega. Los detalles y desajustes se iban sumando hasta desalentar al público. Las puyas de los Navarrete fueron protestadas, tampoco hizo las cosas bien Héctor Peña; Juan Francisco Peña estuvo más acertado y recibió unas ovaciones. I. G. Marugán fue el quien más esmero ha puesto a la hora de enhebrar los puyazos, cinco en total. Las varas no van de agujerear, ni barrenar ni derrengar sin miramientos. Se desmonteró Víctor del Pozo por los pares de riesgo puesto en la misma cara del toro.
Sánchez Vara pasó por la plaza como la sombra de su paso por la Copa Chenel. Buena larga cambiada, un destacado tercio de banderillas a Chaqueta (1º 4/20), pero la ejecución de la estocada echó por tierra la labor anterior. El toro iba mugiendo, rehuía los encuentros con el caballo. Vara se esforzó, pero el chispazo de emoción se apagó pronto. Su segundo enemigo, Carpetista (4º 4/19) de Palha, tomó la vara de relance y otras tres cada vez más alejado del caballo. La faena, carente del ligazón por el animal, tuvo unos muletazos buenos de mano baja y temple. La demasiada insistencia y mala ejecución de la suerte suprema borró todo.
Arbolario de Palha (2º 11/18) fue ovacionado de salida, pero resultó un toro mermado por algún achaque. Devuelto. Salió Lisonjero (2ºbis 10/19) del Conde de la Corte y recibió una sonora protesta por cornicorto y, quizá, por bizco. Resultó un malaje a quien Morenito sacó una faena pase a pase, haciendo frente a las trampas y malas intenciones del contrario. Recibió varias ovaciones, pero la espada falló. Petaquito (5º 4/20 Conde) tuvo aguante y fondo para ir cinco veces al caballo y tomar los puyazos casi del otro lado del ruedo. La faena larga, arriesgada y con buenos pases a cuentagotas desalentó al respetable todavía más. Sin embargo, reconoció el mérito del diestro ovacionando sus aciertos y hasta un desplante en la cara del toro aconchado en tablas. El animal rehuyó la pelea.
Ángel Sánchez hizo dos faenas serias. Cerillo (3º 1/20 Conde) desestribó al picador por malandrín: le estaba deslomando. Arremetía peligrosamente la muleta de Ángel, ralentizaba la embestida, buscaba lo que hay detrás del engaño. Jugándose la vida, el torero logró unos pases que hicieron sonar los olés de fondo. El toro no se dejaba cuadrar, Ángel Sánchez puso una estocada aguantando y, claro, fue defectuosa. Mas no por tramposa, sino por ser de recurso con los toros “a la antigua”. La ejecución tenía su mérito, pero por lo inusual no se apreció. Fumante (6º 6/19) de Palha, otro malaje estuvo a punto de prender al diestro varias veces. Se caía a veces, el torero se cruzaba, pero el frío y el desaliento se apoderó de la plaza.