Con el 25,6 % de los votos, el candidato del PSC a la Generalidad, Salvador Illa, se convertiría en ganador de los comicios, por encima del expresident y cabeza de lista de Junts, Carles Puigdemont, que obtendría el 19,5 % de los apoyos, y del presidente catalán y candidato de ERC a la reelección, Pere Aragonès (17,8 %).
Por detrás se situaría el PP (11-14 escaños, con el 9,2 % de los votos), Vox (10-12, 8,3 %), Comunes Sumar (6-8, 6,9 %), la CUP (6-8, 5 %) y, por último, Alianza Catalana, la formación de extrema derecha independentista que lidera la alcaldesa de Ripoll (Girona), Sílvia Orriols, que obtendría entre 2 y 6 escaños, mientras que Ciudadanos desaparecería del Parlamento de Cataluña.
Según estos cálculos, el secesionismo sumaría cerca del 44%. La realidad es que ni en el mejor de los escenarios posibles, con el 45% de los votos, llegarían al 45,7% de apoyos que cosecharon las fuerzas independentistas en las elecciones catalanas de 2006 -el año que empezó el segundo Gobierno del tripartito de izquierdas liderado por el socialista José Montilla-. Aquellos comicios supusieron el resultado más bajo del bloque nacionalista de Cataluña desde que empezaron los recuentos en los años 80.
Con todo, los escaños de Alianza Catalana podrían ser claves para completar una mayoría independentista que, probablemente, resultaría inviable, ya que ni ERC ni la CUP estarían dispuestas a sumar con Orriols.