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Liga de Campeones. Vinicius consigue un gran resultado en Múnich para el Real Madrid

(Foto: EFE).

SEMIFINALES | IDA

Diego García | Martes 30 de abril de 2024
Doblete del brasileño para neutralizar los arreones del Bayern (2-2). El equipo de Ancelotti pudo ganar y perder. Musiala, excepcional y Bellingham, agotado.

La primera vez que Bayern y Real Madrid se enfrentaron en la Copa de Europa fue en 1976, con Vicente del Bosque vestido de corto. En el césped estaban por aquel entonces Santillana, Beckenbauer, Gerd 'Torpedo' Müller o Rummenigge. Se cumplen casi 50 años del mayor clásico continental, una rivalidad añeja y que rezuma elitismo. Por eso, en cuanto se resolvieron los cuartos de final de la actual Liga de Campeones, en el Allianz Arena empezó a cocerse uno de esos ambientes que todavía ponen los pelos de punta. Porque en la cima del balompié sólo sobreviven unos pocos conflictos deportivos que escapan a los vientos modernos, y este evento es uno de sus máximos exponentes. Con la imprevisibilidad por bandera.

El equipo bávaro venía de encajar una goleada en la Supercopa alemana, de ser eliminado de la Pokal por un Tercera y de perder su primera Bundesliga en 11 años. Thomas Tuchel anunció que tiraba la toalla en pleno declive de resultados, con el vestuario alejado de sus órdenes y con varios enfrentamientos tornados públicos, el más reseñable con Joshua Kimmich. Y hace días el mítico Uli Hoeness atizó al técnico como castigo por el turbulento curso. Pero a este coloso le cuesta hincar la rodilla y posee una piel de acero. Aquí el ejemplo paradigmático: todas esas dudas no se traspasaron a su rendimiento europeo, territorio en el que no cuenta más que una derrota. Este martes demostró que en su atormentado proyecto -por el mal ambiente y las lesiones- hay una jerarquía interior que impresiona.

Mala entrada del Madrid

Recibieron en esta fecha los germanos al líder de LaLiga con la virulencia de antaño. Desplegaron sus virtudes, con una potencia física, intensidad y rapidez combinativa sensacionales. Este derroche encuadró a los visitantes un tanto bajos de pulsaciones. No entró bien al encuentro un bloque preparado por Carlo Ancelotti que se cansó de perder duelos y que tardó 20 minutos en encontrarse con la pelota. En ese lapso inicial no amenazó y concedió siete remates, el primero de ellos una mano a mano escorado de Leroy Sané que resolvió bien Andriy Lunin -minuto 1-. La idea local desarboló al esfuerzo defensivo merengue que brilló en el Etihad gracias a la superioridad numérica en la medular y a la inclusión sorpresiva de ese zorro llamado Thomas Müller. Su inteligencia le volvió indetectable entre líneas para dividir y abrir a los costados en este segmento de monólogo bávaro.

De la movilidad y el juego al primer toque de este ilustre veterano (34 años) nació la incomodidad española. Tuchel dañó la táctica rival convirtiendo a sus laterales en carrileros y metiendo por dentro al propio Sané y a Jamal Musiala. Si Rodrygo y compañía no ayudaban en el achique, se amontonarían los problemas porque había muchos oponentes que vigilar por el centro. Este caos generado hizo dudar a Tchouaméni y fabricó llegadas claras con remates no precisos de Harry Kane, el omnipresente Sané y de Musiala. El Bayern se gustaba y la sinfonía tocó techo cuando el goleador inglés intentó marcar desde 40 metros -minuto 9-. Hasta entonces el 14 veces campeón de Europa amontonaba imprecisiones y lucía sin respuestas en la creación. Por eso es tan necesario Toni Kroos.

El arquitecto emigrado a España desde Múnich se adueñó del esférico y del ritmo con una naturalidad sobresaliente. Alternó el juego en corto para bajar las revoluciones con su visión en largo. Y los germanos retrocedieron por respeto a la potencialidad de su compatriota. Ahí creció el Madrid y, al fin, igualó la energía del sistema local. En los análisis previos de este partido se ha subrayado que los estilos de estos dos escuadrones se parecen mucho, y es cierto. Disfrutan explotando con espacios y saben circular la redonda hasta localizar el hueco; presionan o se vuelven reactivos según toque. Esa identidad híbrida compartida auguró igualdad pero las individualidades se empeñaron en negar tal vaticinio esta noche. La primera de ellas, Vinicius, abrió el marcador en el minuto 24. Tendió una trampa a Kim Min-jae amagando con bajar a recibir para romper en profundidad, movimiento que leyó Kroos con un pase soberbio que el regateador brasileño utilizó para batir a Neuer con suficiencia.

Kroos lidera

El primer acercamiento madrileño supuso el 0-1. Así compiten los muchachos dirigidos por 'Carletto', en un desafío constante a las dinámicas. Los bávaros acusaron el trago y la fluidez previa quedó abortada de cuajo. Penaron anestesiados, también la grada, y el combate se dirigió hacia el descanso en un compás controlado por los visitantes sin más ambición que discutir la posesión y no arriesgar. Se conformó el equipo en ventaja y a los muniqueses no les pudieron las prisas por buscar la remontada. Sujetados por el orden que propugna Konrad Laimer -ganador en el cuerpeo con un Jude Bellingham agotado e intrascendente, que no acabó el encuentro-, no consiguieron más que una falta en la frontal lanzada con fuerza por Kane, aunque sin tino -minuto 43-.

El buen planteamiento de Tuchel contenía un único pero: sacó de sus bandas naturales a Musiala y a Sané. De cuando en cuando los entrenadores sufren estos ataques de sobrepensamiento, y en esta ocasión le ocurrió a un estratega que deshizo el entuerto en el intermedio. Ordenó cambiar de lado a ambos y señaló a Goretzka, que fue sustituido por Guerreiro en el camarín. A pesar de haber rematado ocho veces y de haber concedido sólo dos tiros en contra, quería el preparador más valentía y atrevimiento para ir a por el empate, y aplicó una modificación ofensiva. Sin embargo, se topó de inmediato en la reanudación con un Madrid tan plácido en el repliegue como para dañar a la contra. Había restado equilibrio a su esquema el técnico alemán en pos de meter más dinamita y casi lo pagó. Dispusieron los visitantes de varias transiciones propicias a las que sólo les faltó puntería para ampliar la brecha en el electrónico.

Neuer sostuvo a los suyos con una estirada de foto ante el derechazo cruzado de Kroos -minuto 51-. Era el momento para dar un golpe a la eliminatoria, mas los madridistas dejaron escapar el tren y en esta competición la falta de colmillo se penaliza. En su peor momento, el Bayern le dio la vuelta al tanteo. En cinco minutos. Esa es la piel de este mito del fútbol, ese es el cariz de la Liga de Campeones. La primera vez que conectaron con Sané por su banda preferida, el extremo trazó una diagonal frenética y descerrajó un cañonazo que se coló pegado al primer palo -minuto 53-; y casi en la segunda ocasión que participó Musiala por su perfil idóneo, este diamante aceleró por dentro y provocó el penalti de Lucas Vázquez. Harry Kane materializó el 2-1 con su habitual calma y selló su diana número 43ª de la temporada -en 43 partidos jugados-. Son los mejores números de su carrera, todo un peligro para las defensas rivales.

Vinicius apaga al Bayern

De repente se descubrieron los merengues desposeídos de la ventaja y del cuero. En este choque entre dos clubes orgullosos, sintió más el Madrid la herida. Reaccionó adelantando líneas y desempolvando la presión en cancha contraria. 'Carletto' metió más piernas desde el banquillo y aceptó el tú a tú, los riesgos, si bien la gallardía a punto estuvo de desembocar en más goles para el Bayern. Se jugaba al límite, aunque éste sólo fuera el duelo de ida, y Rüdiger tapó in extremis un remate de Kane cuando su equipo parecía estar rompiéndose tras pérdida -minuto 60-.

Había que saber sufrir y adaptarse a un escenario en el que se pasó de bordear la sentencia y atisbar la final a pensar en sobrevivir. Mas en ese paisaje se mueve especialmente bien un colectivo que rebosa confianza como el de Chamartín. Al tiempo que Musiala torturaba a Lucas Vázquez -titular por la sanción a Carvajal- y que Dier perdonaba un testarazo sin marcaje, cazaron el 2-2 de nuevo gracias a Vinicius. Había avisado en el 79 sembrando el anzuelo de nuevo a Kim Min-jae -ahora le puso en vuelo Modric- y chutando angulado para el despeje de Neuer, y en el 83 recogió un cambio de juego sublime de Tchouaméni para hipnotizar a la zaga y filtrar un pase que usó Rodrygo para meter el cuerpo y provocar la pena máxima del central coreado, devenido en diana de los visitantes. 'Vini', el indiscutible faro de su delegación, transformó el lanzamiento con categoría y el Bernabéu decidirá.

Ficha técnica

2- Bayern: Neuer; Mazraoui, Eric Dier, Kim Min-jae, Kimmich; Laimer, Goretzka (Guerreiro, min. 46); Musiala, Leroy Sané (Alphonso Davies, min. 87), Thomas Müller (Serge Gnabry, min. 80); y Harry Kane.
2- Real Madrid: Lunin; Mendy, Nacho (Camavinga, min. 65), Rüdiger, Lucas Vázquez; Tchouaméni, Kroos (Brahim Díaz, min. 75), Fede Valverde, Bellingham (Modric, min. 75); Vinicius y Rodrygo (Joselu, min. 87).
Goles: 0-1, min. 24: Vinicius; 1-1, min. 53: Leroy Sané; 2-1, min. 57: Harry Kane (penalti); 2-2, min. 83: Vinicius (penalti).
Árbitro: Clément Turpin (Francia). Amonestó a Mazraoui, Kroos, Kim Min-jae y a Lucas Vázquez.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Allianz Arena (Múnich, Alemania).

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