Pedro Sánchez ha encontrado en los sindicatos UGT y CCOO a sus mejores aliados. Una vez más, este Primero de Mayo, Pepe Álvarez y Unai Sordo, más que reivindicar los derechos de los trabajadores, se han dedicado a hacer campaña a favor del Gobierno. Se han tragado el trampantojo de los 5 días de “reflexión” del presidente del Gobierno como si fuera verdad, no un truco electoralista. Y han cargado contra el PP al defender la “regeneración democrática” y acusar a la derecha, a los jueces y a los medios de comunicación de la “propagación de bulos”. De los “bulos” sobre Begoña Gómez, no de los inventados por el Gobierno contra Isabel Díaz Ayuso, por ejemplo. Incluso, han opinado sobrela renovación del CGPJ. “No puede depender de los jueces como pretende Feijóo”, ha llegado a decir Unai Simón. Como si fuera un experto en Jurisprudencia.
A la manifestación de Madrid asistió medio Gobierno, con la eufórica María Jesús Montero al frente y Óscar Puente atendiendo a los medios de comunicación con su habitual obsesión: insultar al PP. En realidad, las movilizaciones de los trabajadores han perdido el sentido que siempre han tenido.
Salen a la calle para hacer campaña a favor del Gobierno de coalición y contra el “riesgo” de que el PP pueda gobernar. Pedro Sánchez puede estar tranquilo. Y es que ha convertido a los líderes sindicales en “ministros camuflados”. Pepe Álvarez y Unai Simón no defienden a los trabajadores, no atacan al Gobierno por la crisis económica, como es su obligación. Se limitan a seguir el guion de Moncloa y culpan a los empresarios por sus “indecentes” beneficios y a “los ricos” en general de la precaria situación laboral y salarial. Lo acaban de reconocer los líderes de los dos sindicatos: las manifestaciones son “un ultimátum a los empresarios” para que negocien las subidas salariales. Porque, para ellos, el Gobierno de coalición es intocable. Tanto que no han convocado una sola manifestación contra el Ejecutivo en los últimos 5 años, cuando suele ser lo habitual de las organizaciones sindicales.
Se unen con entusiasmo a los eslóganes de Yolanda Díaz y compañía, como el último y más ridículo:” trabajar menos y cobrar más”. No les preocupa que la desorbitada subida de salarios perjudique al empleo, pues muchas empresas tendrán que cerrar o prescindir de trabajadores. Se limitan a seguir las instrucciones del Gobierno, a pesar de que esas instrucciones estén basadas en el marxismo más arcaico, el que dispara el paro y crea pobreza.
Porque, como hemos dicho, Unai Simón y Pepe Álvarez actúan como ministros del Gobierno, no como defensores de los derechos de los trabajadores. Y este Primero de Mayo se han puesto, por enésima vez, en evidencia. Pero así, los dirigentes sindicales trabajan menos y cobran más. Que para eso sirven las suculentas subvenciones del Estado a UGT y CCOO.