Enrique Morales, en The Objective, ha contrastado las cifras abrumadoras que benefician a los partidos políticos españoles. A 1.615 se elevan las ayudas públicas directas que en el año 2023 recibieron los partidos en España. La cantidad que los españoles pagaron a esos partidos, a través de unos impuestos casi confiscatorios, rozan los 110 millones de euros.
Recuerdo muy bien que en 1977 estuvo redactado un artículo para la Constitución española que decía: “Ningún partido político, ninguna central sindical, podrán gastar un céntimo más de lo que ingresen a través de las cuotas de sus afiliados”.
Los dirigentes políticos de aquella época, y unos constituyentes a veces timoratos, echaron abajo ese artículo que hubiera dignificado la política española y evitado una buena parte de los casos de corrupción. Los partidos políticos españoles se han convertido en agencias de colocación en favor de parientes, amiguetes y enchufados y, además, establecen lo que les conviene como ingresos por diputado o senador conseguidos en las urnas.
Las encuestas más solventes sitúan a los partidos en segundo o tercer lugar entre los diez problemas que agobian a los españoles. Sería cuestión de higiene nacional democratizarlos, si bien hay que hacerlo sin provocar el desapego al sistema. Durante el primer tercio del siglo pasado la reacción popular contra los abusos partidistas generaron el nazismo en Alemania, el estalinismo en Rusia, el fascismo en Italia, el franquismo en España, el salazarismo en Portugal… La experiencia política y la más elemental prudencia exigen tratar este asunto con la mayor serenidad para no favorecer reacciones que empeoren las cosas.
Los datos acumulados por Enrique Morales en The Objective resultan incontestables y esclarecedores. Como quienes tienen que resolver el asunto son los propios interesados, los que se benefician de las ayudas públicas, no parece probable que se tomen las medidas serias necesarias. Todo seguirá igual o caminará hacia peor. En todo caso, la obligación de los medios de comunicación exige criticar los errores y denunciar los abusos.