Opinión

¿Nuevos cardenales a la vista?

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 04 de mayo de 2024

Me llegan noticias de Roma de que los “vaticanistas” andan un poco revueltos con la posibilidad cercana de un nuevo Consistorio, el décimo del Papa FRANCISCO, en el que el Pontífice crearía nuevos cardenales. Y todo ello porque hace unas semanas, el Papa nombró nuevo Arzobispo de Florencia a un sacerdote, Gherardo Gambelli, de 54 años, que ha pasado once años de su vida pastoral como misionero en el Chad, donde ha trabajado con los más pobres y como capellán en las duras prisiones de Yamena o de Mongo y que sucede en la sede arzobispal al cardenal Bertori.

Florencia es tradicionalmente sede cardenalicia y de ahí los rumores de un próximo nombramiento de monseñor Gambelli, como nuevo purpurado, lo que se haría en un Consistorio, que tendría consecuencias en otras sedes u otras personas destacadas de esas que busca FRANCISCO, es decir hombres relativamente jóvenes, para las edades que se manejan en la Iglesia, que tengan experiencia pastoral, pero que no sientan el nombramiento como un “ascenso dentro de una carrera”, porque lo que quiere el Papa es la de buscar pastores “para toda la vida”, que no vean su ministerio episcopal como un paso hacia otra misión supuestamente más elevada.

Ya hemos dicho en varias ocasiones que a la Iglesia” le sobran doctores pero le faltan pastores” y el Papa busca esos perfiles para grandes sedes, como ya ocurrió con Madrid, con Cobo, en Buenos Aires con García Cueva o en Bruselas con Luc Terlinden. Por eso, no sería nada extraño que FRANCISCO quisiera renovar sedes, pensando en recambios con hombres cercanos a su ministerio, pero como en el caso de Barcelona con el cardenal Omella, este podría seguir algún años más, ya que es considerado “el hombre de confianza del Papa en nuestro país”, aunque ya se perfilan otros, como el actual obispo de Teruel y Albarracín, José Antonio Setué, ya colocado como miembro en el importante Dicasterio para los Obispos, o alguno de los actuales miembros de la Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española que se encuentran en el sur de nuestro país, o lo que es lo mismo ir a las “periferias”.

Ahora mismo hay un total de 238 cardenales: 127 son electores y 111 no electores. 111 están en Europa, aunque con FRANCISCO el Colegio cardenalicio ha ganado una dimensión cada más periférica. Si hoy se celebrase el Cónclave participarían 128 cardenales, de los cuales el 73% los ha nombrado Francisco y su media de edad es de 71 años.

El Colegio cardenalicio es un órgano de la alta jerarquía de la Iglesia católica que reúne a todos los cardenales creados por el Papa. Su función principal es elegir al Pontífice y asistirle tanto de manera colegial como individual, siempre que son convocados, en el gobierno cotidiano de la Iglesia universal.

A lo largo de la historia, su número ha variado pues apenas con unas decenas de personas en los primeros siglos se pasó a los 120 estipulados por san Pablo VI en 1973, que tienen la facultad de elegir al Papa. San Juan Pablo II confirmó esta disposición en 1996. Ningún Papa después se ha pronunciado al respecto, pero es presumible que si llegado el Cónclave se sobrepasan los 120 electores, todos participarán, porque es facultad del Pontífice elegir el número final de participantes.

Todos los cardenales pertenecen a los diferentes Dicasterios de la Curia romana. Se les considera “Príncipes de la sangre”, el título para referirse a ellos es “Eminencia” y los atributos que les distinguen son el birrete y el anillo, entregados personalmente por el Romano Pontífice en un rito conocido como “Consistorio para la creación de nuevos cardenales”.

Ahora son especulaciones, pero que pueden ser realidades dentro de unos meses, porque varios purpurados pasaran la edad de 80, el techo para asistir como electores al Cónclave.

Atentos y seguro que si hay Consistorio algunos verán pasar el birrete cerca de sus cabezas con la consiguiente desilusión.