En Atlanta (EE UU), cardiólogos del Wright Center for Graduate Medical Education, en Pennsylvania, han presentado, en el marco de la reunión anual del Colegio americano de Cardiología, los resultados de un análisis de datos de más de un millón de personas sobre tensión arterial alta: La conclusión principal es que existe una relación en mujeres entre dormir poco -menos de siete horas diarias- y el riesgo de sufrir hipertensión con el tiempo.
El análisis, que aparece en Journal of Amercian College of Cardiology, reúne datos de 16 estudios realizados entre enero de 2000 y mayo de 2023, en los que se evaluó la incidencia de hipertensión en un total de 1.044.035 personas de seis países. Ninguno tenía antecedentes de presión arterial alta durante el seguimiento que osciló entre 2,4 y 18 años.
La duración corta del sueño se asoció con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión y la asociación fue más fuerte cuando la duración del sueño fue inferior a cinco horas. A diferencia de los hombres, las mujeres eran más vulnerables a desarrollar hipertensión debido a la falta de sueño.
Si bien la duración corta del sueño se asoció con una mayor incidencia de tensión arterial alta, sin embargo, los cardiólogos señalan que no hubo asociación entre la duración prolongada del sueño y la incidencia de hipertensión.
Si bien hay estudios previos sobre la asociación entre los patrones de sueño y la presión arterial alta, estos investigadores matizan que la evidencia sobre la naturaleza de esta relación ha sido inconsistente.
En su trabajo, la duración corta del sueño se asoció significativamente con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión después de ajustar una serie de parámetros, como factores de riesgo demográficos y cardiovasculares, incluyendo edad, sexo, educación, Índice de Masa Corporal (IPC), presión arterial y tabaquismo.
El profesor Kaveh Hosseini, del Teheran Heart Center y miembro del equipo, enfatiza que, según los datos más actualizados, “cuanto menos se duerma (menos de siete horas al día), más probabilidades hayde desarrollar presión arterial alta en el futuro. Vimos una tendencia entre una mayor duración del sueño y una mayor aparición de presión arterial alta, pero no fue estadísticamente significativa. Dormir de siete a ocho horas, como recomiendan los expertos en sueño, también puede ser lo mejor para el corazón”.
El estudio encontró que dormir menos de siete horas se asociaba con un aumento del 7% en el riesgo de desarrollar presión arterial alta, que aumentaba al 11% cuando la duración del sueño era inferior a cinco horas. En comparación, se sabe que la diabetes y el tabaquismo aumentan el riesgo de hipertensión en al menos un 20%, afirma el profesor Hosseini.
Si bien el estudio no analizó por qué podría ser así, este investigador opina que la interrupción del sueño podría ser la culpable. Por ejemplo, los hábitos de estilo de vida o condiciones comórbidas como comer en exceso, consumo de alcohol, trabajo nocturno, uso de ciertos medicamentos, ansiedad, depresión, apnea del sueño u otros trastornos del sueño pueden ser factores que influyan.
Los investigadores se sorprendieron de que no hubiera diferencias basadas en la edad en la asociación entre la duración del sueño y la hipertensión, dado que los patrones de sueño tienden a cambiar con la edad.
La edad de los participantes osciló entre 35,4 y 60,9 años y más de la mitad (61%) eran mujeres. En comparación con los hombres, las mujeres que dormían menos de siete horas tenían un 7% mayor de riesgo de desarrollar hipertensión.
“La falta de buenos patrones de sueño puede aumentar el riesgo de presión arterial alta, lo que sabemos que puede preparar el terreno para enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares”, añade el profesor Hosseini.
El equipo de cardiólogos reconoce que su estudio tiene varias limitaciones, incluido el hecho de que la duración del sueño se basó en cuestionarios autoinformados, por lo que no se evaluaron los cambios en la duración del sueño durante el período de seguimiento. Además, hubo variaciones en la forma en que se definió la duración corta del sueño entre los estudios (menos de cinco o seis horas).
Es bien sabido que la tensión arterial alta (hipertensión) es la principal causa de enfermedad cardiovascular en todo el mundo y uno de los principales riesgos de mortalidad prematura.
Se trata de una creciente crisis sanitaria mundial, responsable de alrededor de 10 millones de muertes al año en todo el mundo. Más datos confirman que, aproximadamente, uno de cada tres adultos padece hipertensión y sigue existiendo una importante necesidad médica no cubierta, dadas las bajas tasas de adherencia a los tratamientos existentes.
En la actualidad, hasta el 80% de las personas con hipertensión siguen sin controlarla pese a la disponibilidad de varios tipos de tratamientos orales para ello, que se traduce en un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, cerebrovascular y renal.