Cultura

Feria de San Isidro. Las Ventas: el toreo de titanes

(Foto: EFE).

TOROS

Inés Montano | Domingo 12 de mayo de 2024

Ricardo Gallardo escogió a los cinqueños para la segunda tarde de San Isidro. Estos toros de Fuente Ymbro dieron mucha variedad en cuanto al comportamiento. En cuanto a su apariencia, pues, unos toros armados, relucientes y fornidos. Los tendidos estaban repletos de gente, poco faltaba para llenarlos hasta la bandera. El viento muy fuerte añadió más complejidad y mérito a la obra de los diestros. El público algo desnortado, aplaudía al arrastre a los toros que no lo merecieron, y bastante tacaño con los trofeos en una tarde de variedad artística y entrega desmedida. Sólo el par de Juan Sierra pudo sobrevivir el olvido, porque los nueve pares de El Fandi borraron de la memoria a los demás. Los subalternos no estuvieron prestos al quite, un vicio bastante frecuente, por lo cual, tolerado por el gremio, pero hoy pudo haber tenido unas consecuencias graves.

Leo Valadez se salvó de las mañas de Hechizo (3° 10/18) sólo gracias a un milagro. Atemperó al bicho con el capote, mas con la muleta aguantó dos percances graves: uno por salir enganchado por la zapatilla, y otro golpeado y zarandeado al entrar a matar. Quedó con un hombro descolocado y no pudo rematar la tarde. La faena de Valadez fue asentada, en la cara del animal de cabeza descompuesta, lo llevó por ambas manos sin guardarse nada, ni rectificar los terrenos.

El Fandi es grande. Sabe hacer la faena sola y única que tiene cada toro. Descifra los terrenos de cada burel y se adorna en cada tercio. Galleos, recortes, las chicuelinas de paso, caliserinas, las banderillas desde el estribo o al violín… Un matador tan completo es una rareza. Jurista (1º 11/18) salió reservado, si no abanto. La gran sorpresa llegó con un comienzo vertiginoso de rodillas. El animal fue otro: arremetía veloz y alegre, El Fandi lo llevaba prendido a los vuelos de la pañosa. Grandes series por ambas manos, llenas de pases sobresalientes. La estocada tendida, pero eficaz. Un aviso. Descartados los preliminares con Tremendo (4° 12/18): El Fandi lo embarcó cerca de las tablas y le desplazó alejándolo de su querencia. ¿Quién se dio cuenta de que cabeceaba? ¿Quién ha visto la poca voluntad de embestir? El torero limó las asperezas consiguiendo la unidad y respondiendo a las dificultades con un molinete o con un cambio de manos magistral. Una estocada entera algo baja. Un aviso. Descabello a la primera. Con Adulador (6° 12/18) El Fandi desplegó toda su arte capotero: el toro le apretó, pero El Fandi salió ganando en variedad y belleza. La faena limpia, completa y a distintas velocidades según el toro irregular, que salió rodado debajo de su brazo: un auténtico volapié al toro que no se movió ni un ápice.

Román ha hecho la tarde que merecía más. Una sola oreja no es nada comparado con lo que hizo el diestro hoy. Orgulloso (2º 2/19) salió atento, observador. Desestribó al picador, Román lo puso en suerte por chicuelinas de paso, Leo Valadez alegró el ambiente con un quite por caliserinas. Román citó desde el centro del ruedo, el toro arrancaba con bríos y, aunque pensándolo, acabó acudiendo tres veces gracias a la insistencia de Román. De estos encuentros salieron unas series de admirable maestría en detalle y en conjunto. Aprovechó la acometividad, bajo la mano, llevándolo en redondo sin raspadura ni aspaviento. La mano zurda añadió un toque estético de gran valor. El toro ya anduvo algo maliciado, pero Román lo paró y remató con con un pase cambiado quedando entre los pitones. La estocada y su ejecución ya valían una oreja. Un trofeo. Más mérito todavía tuvo la lucha de Román con Oficial (5° 9/18). Un torazo alto, avisado y algo gazapón. Vamos un malaje avieso. El escalofrío pasaba por la espalda cuando arremetía derecho a Román, quien ni se inmutaba. Bronco y descompuesto, el bicorne buscaba siempre sorprender al torero. Román no se amilanó. Hizo lo que se propuso: una faena buscando la embestida, sin enmendarse, y por ambas manos. Derrochaba seguridad y poderío. Lo enroscó a la cintura al natural, dio dos pases de pecho y puso una estocada entera. Dos avisos. Una ovación.