Fuentes policiales han informado a EFE de que el cadáver del recién nacido no presentaba signos de violencia, aunque los investigadores están a la espera del informe forense definitivo para ratificar este extremo.
El niño tenía entre dos y tres días de vida y cuando fue encontrado en una bolsa de rafia de un supermercado entre unos cubos de basura todavía conservaba el cordón umbilical.
Según la información de la que disponen, los agentes del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, a cargo de las pesquisas, barajan la hipótesis de que el pequeño murió por asfixia.
No obstante, siguen a la espera de recibir los resultados de la autopsia que se practica en el Instituto de Medicina Legal para determinar si su muerte tuvo una etiología homicida o si por el contrario se debió a causas naturales o un accidente.
Mientras tanto, los agentes siguen investigando para tratar de dar con el paradero de los padres del menor y analizan la ropa de bebé hallada en los contenedores junto a los cuales se encontró el cadáver con la esperanza de hallar alguna pista.