Cataluña queda, tras pasar por las urnas, en una complicada situación de bloqueo político. El PSC es la fuerza más votada, con 42 escaños, mientras que Junts se sitúa como segunda fuerza, con 35 escaños.
ERC se sitúa en tercer lugar, con 20 representantes, 13 menos que en 2021, mientras que el PP de Cataluña pasa del último al cuarto lugar y obtiene 15 diputados, 12 más que en 2021, de modo que quintuplica escaños.
Por su parte, Comuns Sumar logra 6 escaños, dos menos que en 2021, la CUP pierde cinco y se queda con cuatro, y Aliança Catalana, la formación de extrema derecha independentista que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, entra en el hemiciclo con dos representantes, mientras que Ciudadanos, que tenía seis escaños, se quedaría sin representación.
Con estos resultados, ERC, tras sufrir un terrible batacazo electoral, tendría la llave de una posible reedición de un tripartito. Sin embargo, Pere Aragonès, ha sido meridianamente claro: “ERC ha obtenido unos muy malos resultados”, ha dicho, “asumiremos la voluntad de la ciudadanía y nos quedaremos en la oposición”.
Aragonès, hasta ahora presidente de la Generalidad, ha visto cómo la estrategia de connivencia con los socialistas en Madrid les ha restado trece escaños. Frente a la dureza de Junts, que ha exprimido al Gobierno de Pedro Sánchez gracias a sus decisivos siete escaños en el Congreso, ERC se ha mostrado complaciente, con el argumento de apoyar a un Gobierno izquierdista y lo ha pagado en las urnas catalanas.
El resultado electoral en Cataluña puede tener imprevisibles derivadas en Madrid. Carles Puigdemont, prácticamente un cadáver político hasta que Pedro Sánchez necesitó los siete diputados de Junts en el Congreso, ha consumado su resurrección política.
A cambio de los siete votos, Puigdemont ha logrado arrancar una ley de amnistía al Gobierno de Pedro Sánchez y sigue trabajando, sin prisa pero sin pausa, para lograr un referéndum de independencia en Cataluña.
El candidato ha comparecido desde Francia tras conocerse los resultados. “Hay que evitar la repetición electoral”, ha dicho el prófugo de la Justicia, que ha culpabilizado a la desmovilización del electorado de ERC y CUP, los otros dos partidos abiertamente independentistas.
Puigdemont, de hecho, considera que todavía es posible un “gobierno sólido de obediencia catalana”, a pesar de que los partidos independentistas no suman. La fórmula que busca el líder de Junts es un gobierno junto a ERC con la abstención de los socialistas.
Como era de esperar, el candidato socialista Salvador Illa se ha postulado a presidente de la Generalidad de Cataluña. Sin embargo, y a pesar del pretendido ambiente festivo en la sede socialista, lo cierto es que en estos momentos, el futuro de Cataluña está bloqueado y los anuncios de “reconciliación” de la sociedad catalana han desembocado en un escenario político impracticable, con Puigdemont como figura hegemónica, gracias a su influencia sobre Pedro Sánchez.