Pedro Sánchez celebrará como propia la victoria del líder del PSC, pero no es probable que fuerce su investidura como presidente de la Generalidad. A Pedro Sánchez no le va a temblar el pulso si le interesa sacrificar a Salvador Illa.
El presidente del Gobierno no se atreve a irritar a Puigdemont, que mantiene los 7 escaños de oro en el Congreso de los Diputados que le garantizan la permanencia en La Moncloa. El golpista fugado, además, ha superado con creces, con 16 escaños de diferencia, a ERC, encumbrándose de nuevo como líder de los secesionistas. Y se ha situado con sólo 7 diputados menos que el PSC.
La resurrección de Puigdemont gracias a la ley de amnistía y al cortejo político de Pedro Sánchez ha obrado el milagro de convertir en un héroe del secesionismo a un cobarde que huyó a Bélgica escondido en el maletero de un coche.
Con el resultado de estas elecciones, es fácil vaticinar que se produzca un bloqueo parlamentario y se repitan las elecciones. Sería una sorpresa que haya un acuerdo entre el PSC, ERC y los Comunes. Pues a los republicanos catalanes, después de sufrir un batacazo por apoyar al PSOE en Madrid, les resultaría difícil favorecer al PSC en Cataluña. Pero hay que esperar. De todos modos, como le dijo Aragonés a Illa en el último debate, se le va a quedar cara de Feijóo. Porque ganar unas elecciones no es suficiente para gobernar. Sobre todo, si el líder de tu partido no quiere.