Desde hace un año periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales de los más diversos países proporcionan las cifras de muertos en Gaza al dictado del grupo terrorista Hamás. Desde el principio, y así lo escribí, la proporción de mujeres y niños muertos, para provocar la reacción de la opinión sensible, me pareció desproporcionadamente exagerada.
La ONU, en declaración oficial, ha denunciado ya los datos de Hamás, así como la grosera manipulación de la verdad. Frente a las cerca de 40.000 víctimas que reseña la organización terrorista, la ONU reduce el dato a poco más de 20.000. En lugar de 14.500 niños, 7.797 son los fallecidos a causa de la salvajada que significa la guerra de Gaza. Las 9.500 mujeres masacradas, en fin, se reducen a 4.959, siempre según la declaración oficial de la ONU.
La manipulación no es privativa de Hamás. En todas las guerras, todos los contendientes, en mayor o menor proporción, mienten. En este caso, Israel calla, Hamás manipula y carga los datos de su engaño sobre mujeres y niños para provocar la reacción hostil contra los judíos en una parte de la opinión pública occidental.
Sería interesante que se trasladaran a la opinión pública mundial, además de la declaración de la ONU, las cifras que maneja el Estado de Israel. En todo caso, las Naciones Unidas han confirmado algo de lo que los profesionales del periodismo tienen constancia: en una guerra todos mienten según su conveniencia.