Moncloa ha anunciado a bombo y platillo que este miércoles Pedro Sánchez explicará en el Congreso de los Diputados las andanzas empresariales de su mujer. El presidente del Gobierno, sin embargo, hablará primero sobre la propuesta de reconocer al Estado palestino, las negociaciones sobre Gibraltar y los acuerdos del último Consejo Europeo. Es de suponer, que dedicará alguna parrafada al “cohete” de la economía española. Y ya, luego, se limitará a acusar de “bulos y mentiras” las informaciones sobre los tejemanejes de Begoña Gómez. E intentará meter en el mismo saco a Javier Milei, Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Acusará a “la Internacional ultraderechista” de estar detrás de los ataques a su mujer. Y así comenzará la campaña electoral ante las europeas. Así buscará erigirse en el gran líder mundial para combatir el fascismo que nos acecha.
Pero si de verdad quiere aclarar las sospechas que recaen sobre su mujer tendrá que desmentir muchas cosas. A saber; si por ser su marido, se abstuvo en la decisión del Consejo de Ministros al aprobar el rescate de Air Europa después de que su mujer visitara en dos ocasiones la sede de Globalia. Si Begoña Gómez se entrevistó en San Petesburgo con Javier Hidalgo, el “comisionista” del caso Koldo. Si viajó varias veces, y en el Falcon presidencial, a Santo Domingo. O si envió dos cartas de recomendación para la UTE de Barrabés, el mentor de su máster, por adjudicaciones de 14 millones de euros que casualmente el Gobierno concedió.
Estas son las preguntas que debería hacer Alberto Núñez Feijóo en el Congreso de los Diputados y que tiene que responder Pedro Sánchez. Estas son las acusaciones que, hasta ahora, nadie ha podido desmentir. El presidente del Gobierno y sus voceros se han limitado a acusar de propagar “bulos” a los medios de comunicación que han publicado estas informaciones, han insultado a los líderes de la oposición por exigir explicaciones y han atacado al juez que investiga la trama de Begoña Gómez.
La deriva totalitaria de Pedro Sánchez parece imparable. El Congreso de los Diputados lleva más de un mes cerrado, mientras el Gobierno negocia pactos en secreto con los secesionistas y emprende una cruzada contra el PP y los medios de comunicación independientes. Habla de bulos, pero pretende ocultar la verdad mediante la censura. Ahora, tiene la oportunidad de explicar los tejemanejes de Begoña Gómez. Este miércoles, debe aclarar todas las sospechas que se ciernen sobre su mujer y sobre él mismo. Pero, se limitará a llorar. De nuevo, basará su defensa en el victimismo lacrimógeno que estrenó con su almibarada carta de amago de dimisión. Y, como decíamos, en lugar de aclarar las turbias maniobras de su mujer, lanzará sus primeros eslóganes ante las elecciones europeas. Que serán los eslóganes de siempre, con una novedad: los ataques a Javier Milei como argumento principal de su campaña electoral.