En sólo medio año, el Gobierno de coalición se resquebraja. Su socio de legislatura, Sumar, se ha convertido en un lastre y los de legislatura como Bildu, ERC y Junts están hartos de los titubeos de Pedro Sánchez que intenta legislar sin consenso, sin apoyos y sin rumbo. Los trastazos parlamentarios del PSOE con las leyes contra el proxenetismo, rechazada masivamente, y la del Suelo, que fue retirada antes de ser derrotada en el Congreso, demuestran la soledad de los socialistas. Ta grave es esa soledad que en ambos casos han intentado recurrir al PP, a “la ultraderecha” montaraz que atacan sin cesar, para que les sacara las castañas del fuego. Esta vez, el partido de Feijóo no ha caído en la trampa. Y es que, al final, todos están ya en campaña ante las elecciones europeas del 9 de junio.
Los fracasos electorales y la crisis interna de Sumar, además, contribuyen decisivamente en la descomposición de la coalición de Gobierno. Yolanda Díaz se ha negado a apoyar las leyes, a pesar de haber sido aprobadas por el Consejo de Ministros. Se trata de una deslealtad como vicepresidenta del Gobierno, en un desesperado intento de volver a sacar la cabeza. La diva comunista es cuestionada por sus propios dirigentes que ven al partido en rumbo de colisión, de hundirse en las elecciones europeas, después de los sonados fracasos en Galicia y el País Vasco. Las astracanadas de la líder de la formación se multiplican por esa descomposición. Las “criminales” declaraciones sobre Palestina al hacer propio un lema de odio y violencia de los terroristas de Hamás (“desde el río hasta el mar”) demuestran su desesperación. Se siente arrinconada y despreciada por Pedro Sánchez. Y aterrada por su incierto futuro. Pues sabe que fuera del Gobierno terminaría en la irrelevancia.
Pero, sin duda, la proximidad de las elecciones europeas es el motivo principal de la crisis de la coalición. Tanto Sumar como Bildu, ERC y Junts buscan el voto antes que dar estabilidad a Pedro Sánchez, quien, por mucho que intente zafarse de sus responsabilidades, se encuentra acorralado por los negocios de su mujer y por la corrupción de las mascarillas.
Es de suponer, que a la vuelta de las elecciones europeas, el mal llamado “gobierno progresista” prosiga su andadura. Porque, ¿dónde va a estar mejor Yolanda Díaz que en la vicepresidencia? ¿Y qué sería de ERC, Bildu y hasta Junts sin un presidente que les concede todos sus caprichos, por sórdidos que sean?
Pedro Sánchez, no obstante, sabe que su Gobierno se encuentra en la cuerda floja. Y que necesitará más que nunca a sus socios para sobrevivir. De ahí, que tras las elecciones europeas, se pondrá definitivamente en manos de los separatistas y proetarras. Aunque es probable que Yolanda Díaz siga arrinconada en el Gobierno. Pues se ha convertido en un lastre y no es de fiar.