Opinión

Toni Kroos: el hombre tranquilo

TRIBUNA

Marcos Hernanz | Lunes 27 de mayo de 2024

Sin tener idea de lo que, como aficionado al fútbol y al Real Madrid, devendría esta semana con respecto a futuro de Toni Kroos, el domingo pasado en nuestro programa radiofónico, Disidencia Deportiva, presentaba a un invitado especial, Nacho Tellado. De personalidad polifacética, le preguntaba en qué actividad disfrutaba más y me sorprendió señalando que su verdadera pasión, por encima de arquitectura, Fórmula 1, futbol o fueras de juego (en lo que es una verdadera referencia), es el cine. Infectado como estoy por el virus del séptimo arte, raudo le invité a uno de esos especiales deporte-cine que hacemos con nuestro querido director y guionista Pedro Barbero, al tiempo que barruntaba la idea de pertrechar estas líneas.

Me asaltan multitud de paralelismos con la figura a la que quiero homenajear. Además de su apariencia física de estrella de la gran pantalla (elegancia, pulcritud…), Don Antonio, como me gusta llamarle, encajaría a la perfección en el papel de John Wayne en la película EL HOMBRE TRANQUILO, la oscarizada cinta de John Ford. No sé si más por el título en sí o por el personaje: templanza, versatilidad, precisión, ritmo, determinación, carácter, personalidad y, por encima de todo, consistencia y fidelidad a sus principios; dentro y fuera del campo o la pantalla, según corresponda.

Pero eso no es suficiente. Sabemos de la importancia en el cine de un director, llamémosle entrenador, para dar brillo a las estrellas y protagonismo a los secundarios. Es lo que ha conseguido Ford, perdón Ancelotti: rodear a Wayne, perdón Kroos, de los elementos adecuados para que pueda desplegar ese diapasón que engrana piernas y cabeza, mejorando su ya de por sí brillante versión en plena madurez sin siquiera asomarse al Ocaso de los Dioses.

Criterio según los técnicos, ritmo según los folclóricos, manija según los clásicos, tempo según italianos (y baloncestistas, ¿verdad Bena?), quarterback en fútbol americano..., se terminan las formas de calificarlo. Precisión, cambios de orientación, aceleración o ralentización, balance defensa/ataque… todo en el momento adecuado, al son de su batuta de director de orquesta. Tan insustituible que el equipo de Ford, perdón Ancelotti, tendrá que modificar el esquema tras su retiro, porque si pretende buscar un clon…

¿Estadísticas? Tan complejas como irrelevantes. Las que lo hacen diferencial no entran en un análisis estándar: asistencias inducidas, pases progresivos... Pero ni siquiera combinando este tipo de datos con los de dificultad intermedia (10 pases largos por partido, precisión 95,8%...) o baja (328 partidos jugados, 98 asistencias y 32 goles con el Real Madrid), nos dan una idea de su importancia capital en el juego: amén de gobernarlo, ha propiciado directamente 1 gol cada 3 partidos durante 10 años seguidos.

Campeón de Liga, Copa y Supercopa, de Europa, del mundo…todo ello con 24 años y antes de venir al Madrid atraído por la leyenda y quizás por cierto sentimiento de pertenencia. Cautivado por el Madrid, por Madrid y por España hasta el punto de terminar renunciando a su selección (mitigando así el riesgo de hipotéticas limitaciones), ha preservado sus prestaciones y nos ha regalado 10 maravillosos años con 22 (¿23?) títulos más.

Hoy, por fin, dejando atrás el maltrato de los perversos rankings de premios individuales, entra en las cábalas de los gurús a la hora de elegir al mejor centrocampista de la historia…pero eso ya es eso, otra historia. Vamos a esperar estos últimos partidos por si acabamos viendo, por primera vez, la entrega de un balón de oro a un jugador ya retirado.

Me arrogo el fútbol para agradecer en su nombre a la nueva leyenda madridista todos estos años, y vuelvo a mi símil cinematográfico para enaltecer su grandioso triunfo siendo, en el ojo del huracán, EL HOMBRE TRANQUILO, Toni Kroos, Don Antonio.