Opinión

Bush se arrepiente

Jueves 13 de noviembre de 2008
Los últimos días de Bush como Presidente de Estados Unidos no van a ser precisamente relajados. Por de pronto, el todavía inquilino de la Casa Blanca tiene este fin de semana la Cumbre Mundial de Washington, convocada por él mismo, y en la que se debatirán posibles recetas que sirvan para paliar la actual crisis económica mundial. Pero, entre medias, ha tenido ocasión de conceder una entrevista de la que ha salido, con más o menos fortuna, un titular que no ha dejado indiferente a nadie. “Me arrepiento de algunas cosas que no debería haber dicho”, reconocía Bush, al ser preguntado sobre sus comentarios acerca de la captura de Osama Bin Laden, “vivo o muerto”. El todavía mandatario estadounidense se mostraba también arrepentido de haber dado por concluidas las operaciones militares en Irak, el 1 de mayo de 2003. Con anterioridad, ya había manifestado que lamentaba algunas de las acciones u omisiones que pudieron coadyuvar a la actual situación económica.

No faltan ahora los que critican la excesiva lenidad con la que el presidente saliente hacía autocrítica. Pero, lo cierto es que al menos la hace. Quien lleva a cabo una actividad pública, se expone a que se le critique, como es natural y necesario. La labor de Bush presenta, entre aspectos sumamente oscuros, algún que otro acierto. Pero ahora que se va, los que tanto le vilipendiaban se van aquedar huérfanos de objetivo. Porque Bush ocupaba el centro de las iras de mucha gente, que le acusaba de los disparates más variopintos. En ocasiones, la crítica ha rebasado las fronteras de lo tolerable, llegando al ridículo y al mal gusto por igual. Pero, en breve, ya no habrá a quien criticar; o al menos, con tanta virulencia. ¿A quién insultará ahora Chávez, sin ir más lejos? Gran parte de la opinión pública mundial se queda sin su chivo expiatorio preferido. Algo habrá que hacer.

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