Nacional

ERC y Junts, obligados a entenderse para impedir que el PSC presida el Parlament

El presidente de ERC, Oriol Junqueras y el secretario general de Junts, Jordi Turull. (Foto: EFE).

CATALUÑA

Eduardo Villamil | Viernes 31 de mayo de 2024

Tras arrancar la amnistía a Pedro Sánchez, el separatismo catalán, con Carles Puigdemont a la cabeza, parece haber recuperado cierta unidad y busca ponerse de acuerdo a fin de evitar, curiosa ironía, que el PSC de Salvador Illa, vencedor en las elecciones del 12M, presida el Parlament de Cataluña.

La figura del presidente tiene una gran importancia en esta cámara legislativa, dado que, entre otras cosas, es quien decide la fecha y el candidato a la investidura. La Mesa del Parlament debe elegirse, como muy tarde, el 10 de junio, un día después de las elecciones europeas. La campaña, que alcanza este fin de semana su ecuador, ha ralentizado notablemente las negociaciones entre unos y otros. Nadie quiere moverse de su sitio arriesgándose a influir en el resultado electoral.

Carles Puigdemont, segundo en las elecciones del 12 de mayo, sigue empeñado en presentarse como candidato a la presidencia de la Generalidad y juega la sempiterna baza de la vía independentista para tratar de restañar viejas heridas con los de Oriol Junqueras, frente a un PSC al que su partido ya compara con el PP. Ha ofrecido a ERC la presidencia del Parlament a cambio de su apoyo, además de numerosos cargos intermedios, lo mismo que ofrecería hipotéticamente Illa. Pero para ellos Puigdemont es Cataluña e Illa, España.

Este viernes, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, ha advertido de que su formación "no hará president a Salvador Illa ahora mismo", aunque esto conduzca a una repetición electoral: "Las elecciones no nos dan miedo", ha apostillado. Un interesante giro de timón que podría anticipar la posición que tomarán en la votación previa. Los de Junqueras, grandes perdedores de los últimos comicios, ven con buenos ojos la propuesta de "Mesa antirrepresiva, que defienda la soberanía del Parlament" que esta semana ha lanzado la CUP. Es decir, un acuerdo pura y netamente separatista entre posconvergentes, republicanos y cupaires, como en los tiempos del 1-O, aunque sin mayoría absoluta.

El sistema de votación de la presidencia del Parlament favorece ligeramente los intereses de los independentistas, toda vez que permite que cada partido vote a su propio candidato. Teniendo esto en cuenta, la aritmética es simple: Junts (35), ERC (20) y la CUP (4) suman 59 parlamentarios, mientras que el PSC (42) y los Comunes (6) tienen 48. Descartando a Vox (11), al PSC sólo le quedaría contar con el PP (15), emulando lo sucedido en el Ayuntamiento de Barcelona con Jaume Collboni, al que los populares prestaron su apoyo para evitar un cabildo separatista. Un escenario difícil de imaginar a día de hoy.

La posible reedición de un pacto independentista no ha caído nada bien en el PSC. Su líder, Salvador Illa, ha avisado esta semana de que se va "por el mal camino" si los partidos no "respetan" el resultado "claro y contundente" del 12M en la conformación de la Mesa. Illa ha remarcado que la negociación tanto de la Mesa del Parlament como de la investidura del presidente de la Generalidad debe "responder" a la voluntad expresada por los catalanes en las elecciones del 12M, que el PSC ganó con claridad.

Desde ERC insisten en desvincular la negociación para la Mesa de las conversaciones para la investidura del futuro presidente de la Generalidad. La formación celebrará el próximo 15 de junio, una vez constituido el nuevo Parlament, una consulta a la militancia para fijar una posición de cara a la investidura. Por ello, el resultado de la negociación para la elección de los miembros de la Mesa (presidencia del Parlament, dos vicepresidencias y cuatro secretarías) estará, según afirman, "separado" de la posterior negociación de una eventual investidura.

Sea cuál sea su decisión final, los republicanos parecen condenados a entenderse con Puigdemont si pretenden continuar con su plan independentista. A fin de cuentas, sus bases siempre preferirán como socio al 'exiliado president' que al 'constitucionalista represor'. Dado que el separatismo no goza de mayoría absoluta, desde Junts ya amenazan con retirar su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez si no "facilita la investidura" de Puigdemont, una posibilidad descartada una y mil veces por Ferraz. ¿Tendrá que elegir Sánchez entre gobernar él o que gobierne Illa?

TEMAS RELACIONADOS: