Los Lunes de El Imparcial

Carlos Manzano: Todas las mentiras

Novela

Domingo 02 de junio de 2024

La Fragua del Trovador. Zaragoza, 2023. 214 páginas. 16 €.

Por David Lorenzo Cardiel



«Cuando tenía veinte o veintiún años, pensaba en esto de vez en cuando: ¿qué se le pasará por la cabeza a, pongamos por ejemplo, un pequeño ratoncito campestre que va buscando alimento por los alrededores de su madriguera, justo en el instante en que siente la sombra amenazadora de un águila dispuesta a tomarlo como alimento? […] Nosotros, los seres humanos, apenas nos vemos en tesituras semejantes más que unas pocas veces en la vida, muy pocas si lo miramos con objetividad. Por suerte, la mayor parte de las desgracias que amenazan nuestra existencia no tienen ese cariz tan espantoso».

Y a pesar de los temores y monstruos que dibujamos en nuestra mente, la esperanza nos mantiene dentro del camino de la vida. Es la fuerza de la existencia abriéndose paso en una sociedad que finge haber domesticado el deseo, pero que se ve progresivamente más sobrepasada para contenerlo mediante una moral y una ley debilitadas. El refugio de la racionalidad, que en otros tiempos era una valiosa brújula para el gobierno de cada persona, ha sido desplazado por un conveniente sentimentalismo, banal y gregario. En consecuencia, el individuo ha sido reducido a una imagen socializada de sí mismo donde su crecimiento intelectual y espiritual se ha transmutado por el cultivo del narcisismo.

Zaragoza es ejemplo de este paisaje hermoso y atroz de la civilización occidental de nuestra era. También es la cuna de un prolífico acervo de literatos –además de mi persona como único exponente relativamente joven en el campo de la filosofía: en general, soy a los literatos como los taoístas lo eran respecto de los confucianos en la China antigua– que han nutrido algo más que una moda. Visto desde las dos grandes capitales de España, el «boom literario» de Zaragoza es un rara avis, porque hasta ahora de Zaragoza no se esperaba nada. Quizá jotas, el sofocante calor del cercano desierto monegrino en verano y una ciudad aburrida y provinciana, donde nunca sucede nada interesante y de ocurrir merece un dossier especial en la sección de «Sucesos» de la prensa. Sin embargo, el principal éxito de esta eclosión literaria no es tanto situar la ciudad como una de las principales capitales culturales europeas de esta década como haber creado el contexto clave para una vida cultural prolífica, heterogénea y cosmopolita.

Carlos Manzano es uno de estos autores zaragozanos rutilantes que demuestran, en cada uno de sus nuevos libros, veteranía y oficio como escritor. El autor ha regresado a las librerías con Todas las mentiras, una novela profundamente psicológica y colmada de una aguda reflexión sobre el sentido de la vida, la dirección a la que se dirige la sociedad y las relaciones humanas. También subraya Manzano el valor de la esperanza. El daño, el dolor y la tragedia pueden suponer nuestra debacle o una oportunidad para reconstruirnos y hacer tabula rasa. No profundizaré en la trama de la novela para facilitar una lectura limpia al lector interesado.

Pero sí incidiré en la capacidad que demuestra Manzano para narrar la naturalidad de un tiempo dotado de un estado psicológico complejo, profundamente sentimental y en el que las relaciones humanas son más líquidas que nunca antes. Es difícil no sentirse identificado con la vivencia de algún personaje. Porque Carlos Manzano es capaz de invocar al lector partiendo de una ficción directa, elegante y elaborada con maestría, y conseguir describir un tiempo con la pasividad de quien sólo quiere narrar.

La novela corre de la cuenta de la editorial zaragozana La Fragua del Trovador. Si todavía no conocen la obra de Carlos Manzano les invito a descubrirla en cualquiera de las ferias del libro del país. Más aún cuando la novela acaba de ser premiada con el II Premio Fernando Marías.

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