Ya se puede consultar la edición especial del BfR Consumer Monitor, un documento muy acreditado del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR), sobre los residuos de productos químicos, contaminantes y microplásticos en los alimentos. Incluye alimentos que contienen toxinas de origen natural.
Las toxinas de origen natural, en su gran mayoría, son compuestos químicos que las plantas utilizan para protegerse de depredadores como insectos o microorganismos. Estas sustancias se encuentran, por ejemplo, en los frijoles y las patatas y pueden suponer riesgos potenciales para la salud.
Sin embargo, según una reciente encuesta representativa del BfR, poco menos de la mitad de los encuestados (47 %) conocía las sustancias tóxicas para las plantas.
El BfR Consumer Monitor también reveló que este riesgo preocupa al 27 % de las personas consultadas. Por el contrario, los residuos en los alimentos (por ejemplo, de productos fitosanitarios) y los contaminantes, es decir, sustancias que no se añaden intencionalmente a los alimentos (por ejemplo, metales pesados), preocupan al 63 %.
Ante estos resultados, el profesor Andreas Hensel, presidente de la BfR, opina que “los riesgos de origen natural tienden a subestimarse, mientras que los de origen sintético tienden a sobreestimarse”.
En este documento, también se dice que los alimentos crudos de origen vegetal se consumen con frecuencia (34 %), ocasionalmente o raramente (45 %) y muy raramente o nada (19 %).
¿Qué alimentos con toxinas vegetales naturales conoce? Si esta pregunta se hace abiertamente y sin preselección, las patatas aparecen en primer lugar (15 %) y después los tomates, las judías crudas (9 % cada uno) y las setas (5 %).
Más de la mitad de los encuestados (53 %) reconocen estar mal informados sobre las toxinas vegetales en los alimentos, mientras que sólo el 8 % están bien informados.
Los residuos son cantidades de sustancias que se utilizan en la producción de alimentos. Por ejemplo, puede haber residuos en frutas, verduras o cereales incluso si se utilizan correctamente los productos fitosanitarios.
Los contaminantes, por el contrario, son sustancias indeseables que acaban involuntariamente en los alimentos. Pueden ocurrir naturalmente en el medio ambiente, surgir durante el procesamiento de materias primas para convertirlas en alimentos o liberarse al medio ambiente como resultado de actividades humanas. Los contaminantes son indeseables porque, siempre según los expertos, pueden ser perjudiciales para la salud de las personas en determinadas circunstancias.
El estudio también arroja luz sobre alimentos con moho. Aquí también existe una clara necesidad de educación. Incluso pequeñas cantidades de toxinas del moho pueden ser perjudiciales para la salud de personas y animales.
Así, la mermelada mohosa, por ejemplo, siempre debe eliminarse por completo. Sin embargo, el 25 % de los encuestados afirmaron que sólo desechaban la parte que tiene moho en este alimento. Incluso en el caso de bayas con moho, ya no se deben comer las frutas afectadas y circundantes. Sólo el 60 % cumple esta norma.
La seriedad de este documento la avala el Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos (BfR), una institución científicamente independiente dentro del Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura. El BfR asesora al Gobierno Federal y a los estados federados (Lender) en cuestiones de seguridad alimentaria, química y productos. Sus especialistas llevan a cabo investigaciones independientes sobre temas estrechamente relacionados con sus tareas de evaluación.
Las enfermedades zoonóticas vienen por infecciones que se propagan entre los animales y las personas. En los seres humanos, su gravedad varía pudiendo presentar formas leves hasta formas potencialmente mortales.
Como recuerda la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), las causan el consumo de productos alimenticios o agua contaminados por microorganismos patógenos, como bacterias, virus y parásitos. Entran en el organismo a través del tracto gastrointestinal, donde suelen aparecer los primeros síntomas.
Muchos de estos microorganismos se encuentran habitualmente en el intestino de animales productores de alimentos sanos. Hay riesgos de contaminación de la granja a la mesa y es necesario adoptar medidas de prevención y control en el conjunto de la cadena alimentaria.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos más frecuentes las causan Campylobacter, Salmonella, Yersinia, E. coli y Listeria. En la Unión Europea, se notifican más de 350.000 casos humanos al año, pero es probable que el número real sea mayor.
Para proteger a los consumidores, la UE ha adoptado un enfoque integrado respecto de la seguridad alimentaria de la granja a la mesa. Consiste en la evaluación del riesgo (por ejemplo, recogida de datos, análisis, recomendaciones) y la gestión de riesgos (por ejemplo, medidas legislativas, objetivos de reducción).
Se respalda por una comunicación de riesgos oportuna y eficaz. ¿Cómo se contaminan los productos alimenticios? La contaminación puede producirse en cualquier punto de la cadena: en la granja, el sacrificio, durante el procesamiento o la preparación. También puede producirse en casa si los alimentos se manipulan o cocinan incorrectamente.
Entre las principales causas a nivel de explotación agrícola destaca la alimentación animal contaminada con bacterias que causan infecciones en animales; parásitos que infectan a los animales productores de alimentos; leche contaminada por contacto con heces o polvo ambiental y piel y pelaje de animales contaminados por heces y medio ambiente.
Además, en el momento del sacrificio hay que tener en cuenta la carne contaminada por contenido intestinal y, durante el procesamiento, los alimentos contaminados por microorganismos presentes en otros productos agrícolas crudos o en superficies de contacto con alimentos y aquellos alimentos manipulados por personas infectadas.
Por último, el uso inadecuado de utensilios o superficies de cocina, que pueden contribuir a la propagación de bacterias, también son un riesgo.
La EFSA ha actualizado sus herramientas interactivas sobre los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, con un mapa narrativo y un cuadro interactivo.
El mapa narrativo ofrece información general sobre los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, sus agentes causantes y los alimentos implicados. Por su parte, el cuadro interactivo permite a los usuarios buscar y consultar el vasto conjunto de datos recogidos por la EFSA en los Estados miembros y otros países que presentan datos desde 2016.