Ni eslóganes, ni mítines, ni debates electorales, ni propuestas políticas... Si por algo será recordada esta campaña para las elecciones europeas es por un nombre propio: Begoña Gómez. A lo largo de estas dos últimas semanas el asunto que salpica a la esposa del presidente del Gobierno, investigada por tráfico de influencias y corrupción en los negocios por un tribunal madrileño, ha ido creciendo en intensidad y ramificaciones, complicando la vida de un Pedro Sánchez ya tocado por el caso Koldo.
Nacido de una denuncia de Manos Limpias, el caso, al que a priori no se le veía mayor recorrido judicial, ha ido adquiriendo cuerpo. Primero, con la ratificación de la Audiencia Provincial de Madrid a la decisión del juez Juan Carlos Peinado de abrir una causa para investigar la denuncia contra Gómez, tras observar "indicios objetivos" de que "intermedió" a favor del empresario Carlos Barrabés para obtener una "contraprestación". Después, con la entrada en el asunto de la Fiscalía Europea, que se interesó por los contratos firmados por Barrabés y su posible afectación a los fondos europeos. Y por último, a principios de esta semana, con su citación oficial como imputada para el próximo 5 de julio.
Desde el PSOE han salido en tromba para defender a la esposa de su líder desde cualquier atril, del Congreso al Consejo de Ministros, pasando por los numerosos mítines por los que sus integrantes han desfilado estos días. Fieles al espíritu epistolar de Pedro Sánchez han tratado de escurrir el bulto culpando de todo a una campaña de "bulos" de la "ultraderecha política y mediática", cuyo supuesto objetivo sería hacerle perder las elecciones del 9J, para las que, por otra parte, ninguna encuesta le situó nunca como ganador. En la misma línea, han tratado de paliar los malos datos de los sondeos fabricando crisis diplomáticas como la de Milei o la de Israel, cuyo cénit se ha alcanzado tras el reconocimiento unilateral de Palestina.
Aunque en Ferraz venían cuestionando veladamente la independencia de los jueces, el giro definitivo para los socialistas se ha producido tras la citación como imputada de Begoña Gómez. Fue Sánchez, con otra carta a los ciudadanos, el primero en abrir la veda y acusar al juez Peinado de "condicionar" el resultado del 9J con su investigación. Su principal escudero, Óscar Puente, no dudó poco después en retar a los jueces a presentarse a las elecciones "sin toga" si quieren gobernar. Esta deriva totalitaria contra la separación de poderes ya le ha costado a los socialistas las críticas de las principales asociaciones judiciales y del propio magistrado, quien afirmó este mismo jueves que ningún "precepto legal" le impide seguir investigando.
El panorama judicial de su principal oponente político ha facilitado bastante las cosas al PP de Alberto Núñez Feijóo, primero en todas las encuestas mucho antes de que este caso estallase. Los populares no han dejado de preguntar (y denunciar en público) a Sánchez por los negocios de su mujer y, ante su silencio, han aprovechado la comisión Koldo (su otra gran baza para denunciar la supuesta corrupción del PSOE) para citarlo a declarar, eso sí, después del 9J.
Feijóo ha afirmado este viernes en Barcelona que "el proyecto Pedro Sánchez se está desmoronando" por las "sospechas de corrupción" que afectan a los socialistas. "Lo llevan todo a la derecha o a la izquierda, cuando esto es una cuestión de honestidad, no es una cuestión ideológica. Si usted ha metido la mano en la caja, no me diga usted de izquierda o derecha, hablemos de honestidad. Y si usted la ha metido, se tiene que ir", ha afirmado.
En su opinión, el Gobierno está "paralizado por la corrupción", pero "se victimiza" y, en lugar de "avergonzarse" por los casos abiertos, "presume de la presunta corrupción que les afecta". Feijóo ha acusado los socialistas incluso de "hacer apología de la corrupción" al aplaudir en sus mítines a "condenados en casos de corrupción como los ERE".
El líder del PP ha cargado especialmente contra Sánchez, a quien ha definido como "un presidente dimitido al que solo le queda el cargo y el ego para aferrarse a él". "Un presidente, si es llamado por un tribunal, se pone delante del tribunal para dar cuentas, y nos da igual el número de apellidos que tenga una persona. Ante la justicia, todos somos iguales", ha dicho.
Feijóo ha apostado por "abrir una nueva época política" en España, un camino hacia el cambio que a su juicio debe iniciarse "cuanto antes", ya este domingo en las elecciones al Parlamento Europeo, aunque "no se culminará hasta las elecciones generales".
Para propinar un revés electoral a Sánchez, ha pedido aglutinar el voto en la candidatura que lidera Montserrat: "Cualquier voto que no sea al PP servirá de maquillaje del resultado del PSOE, no caigamos en la trampa de dividir", ha advertido.
Feijóo ha acusado a Sánchez de impulsar una "campaña de polarización" con la que busca "dividir a España": "No caigamos en la trampa de enfrentarnos los unos con los otros, ese es el combustible del Gobierno", ha insistido.