Traducción de Carlos Jiménez Arribas. Alfaguara. Barcelona, 2024. 336 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 8, 99 €.
Por Yolanda Alonso Herranz
La escritora canadiense Ashley Audrain (1982) en El instinto (2021) nos sumergió en el desapego de una madre con su hija. Esta vez, en El rumor, recurre a las relaciones sentimentales y familiares, a la maternidad de las protagonistas, a extremos que pueden parecer mundanos, pero que desprenden siempre una realidad difícil de obviar.
Sesenta y dos cortos capítulos componen la obra, casi en exclusiva, referidos a nuestros personajes femeninos: Whitney, Rebecca, Mara y Blair, ellas con sus vidas y circunstancias. Las mujeres de la calle Harlow, su lugar de residencia, tienen la existencia decidida en cuanto a familia y vidas profesionales, pero no están satisfechas. La obra explora los sentimientos y emociones, los sacrificios y dificultades que conlleva la maternidad. Esa maternidad reflejada en cada una de las protagonistas y en su particular forma de afrontar la vida. Withney su imagen como madre no se corresponde con la imagen exitosa que tiene en su ámbito profesional; Blair a quien la soledad acecha en su matrimonio, pensando que su marido la engaña. Rebecca, una médica de urgencias sin hijos, intenta esconder su desesperación por tenerlos. Y, finalmente, Mara, una vecina mayor que aún llora la muerte de su hijo y que ofrece al lector una visión muy distinta desde su perspectiva generacional.
El final del verano marca el inicio de la obra. La celebración de una barbacoa en casa de Whitney, madre de Xavier y dos gemelos más pequeños y su marido Jacob. Los invitados, Blair, ama de casa y mejor amiga de Whitney, y su marido e hija; Rebecca y Ben, una pareja sin hijos. Mara observa la fiesta desde su jardín, buscando los aviones de papel que Xavier le lanza por la ventana cada noche.
Todo se desarrolla con absoluta normalidad en un ambiente desenfadado hasta que Whitney, exitosa e intachable empresaria, siempre perfecta, pierde los nervios con su hijo de 10 años, Xavier. Esta situación en ese momento no tiene importancia para ninguno de los asistentes, pero todos comenzarán a considerarlo unos meses después, cuando el pequeño cae misteriosamente desde la ventana de su cuarto.
Mientras Xavier lucha por su vida, el resto de protagonistas se enfrentan a un dilema: continuar como si nada hubiera pasado o hacer caso al “rumor”, una intuición que como recuerdo del incidente inicial, marcará la imagen de Withney como esposa y madre perfecta. La autora nos hace reflexionar sobre la verdadera motivación vivencial de las protagonistas, ser valientes para enfrentarse a ese rumor ignorado durante tiempo, o seguir adelante con sus no tan “idílicas” vidas, todo “lo que nos lleva a todos a mentir cuando hay mucho en juego” (p. 126).
A medida que avanzan los acontecimientos, los comportamientos de los protagonistas se van alineando en la sospecha, todo ellos guardan algún secreto, que saldrá a la luz según avanza la trama.
Estamos ante una obra cargada de anhelos, de miradas al vecino para comparar vidas, para desear vidas, pero, sobre todo, el anhelo de la maternidad: “A la gente le encanta decir que hay muchas formas de ser madre. Como si eso sirviera de consuelo a mujeres como yo” (p. 185).
En definitiva, con El rumor nos encontramos ante una lectura compleja que lleva al lector a reflexionar sobre la maternidad, sobre las relaciones de pareja, también sobre la amistad de un grupo de mujeres en el que mentiras y secretos sirven para marcar una introspección sobre la propia situación a la que se enfrentan las mujeres en la sociedad actual.