En la Edad Media se conocían con el nombre de «días egipcios» a las jornadas nefastas. La prohibición de casarse durante el mes de mayo fue respetada hasta el siglo pasado.
Sobre todo en la madrugada del primero de enero era el momento (como en el el siglo VII) de festines, aguinaldos y borracheras.
El solsticio de verano (del dia de San Juan) fue ¿y es? la fecha «del-fuego-que-se-salta».
Es probable que el nacimiento de Cristo celebrado primitivamente el 6 de enero, el 28 de marzo, el 19 de abril o el 19 de mayo haya sido atribuido al 25 de diciembre en el siglo IV para combatir las multiples fiestas paganas del solsticio de invierno.
La Natalis Invicti (Natividad del sol invencible) era dedicado al dios MITHRA, muy venerada durante el Imperio Romano.
Hay días incluso nefastos que no hallan un sitio correspondiente a su significado... Por eso incluso se podría explicar la existencia de coleccionistas de molinos de café.
El escéptico TIMÓN afirmó: «No solo no me interesa el porqué de las cosas, sino ni siquiera el porqué del porqué».
«Permitiendo el nacimiento del hombre el Creador ¿menospreció el tohu-bohu?».