El suicidio por inanición estaba considerado por los romanos como el más cobarde. Solo se suicidaban así los individuos débiles o impotentes.
Me sosprende la rapidez de este método:
Pomponius: murió tras cinco días de abstinencia.
Corellius: cuatro días.
Tullius Marcellinus: tres días.
La viuda de Epheso: cinco días.
Apuli : « es una muerte tranquila sin necesidad de arma alguna ...se parece a una sueño plácido».
A Marta Robin y al Padre Pío, Dios (me dijo Ionesco) les concedió la gracia de poder vivir sin comer.
Leo otra estadística:
Mortalidad de los familiares próximos de un difunto:
4,76 % : primer año; (0,68 % es lo normal)
1,99 % : segundo año; (1,25 % es lo normal)
Mortalidad de viudos: 12,2 : primer año (1,2 % es lo normal)
« Para los vampiros nietzscheanos Dios ha muerto
pero Drácula ¿está en vida? »