La Eurocopa 2024 alzó su telón este viernes en Múnich con fuegos artificiales de la selección anfitriona. Alemania debutó en el torneo que organiza dando un zarpazo atronador. Arrasó a Escocia de tal manera, en 45 minutos, que este primer partido supone ya un aviso a largo plazo para el resto de aspirantes a conquistar el centro continental. La exhibición germana resuena en el Viejo Continente mientras que Toni Kroos comienza a despedirse del deporte al que ha dado lustre durante 17 años.
Julian Nagelsmann confesó que le costó mucho convencer a la estrella saliente del Real Madrid para que volviese a jugar en el combinado nacional. Después de casi tres años centrado en la esfera de clubes, el arquitecto accedió a la petición de un entrenador en apuros. Porque la preparación alemana para este campeonato no ha resultado sencilla. El fracaso en el Mundial de Catar -no pasaron de la fase de grupos- provocó el despido de Hansi Flick y le tomó el relevo el propio Nagelsmann, que llegaba tras ser despedido por el Bayern.
Sabía el ahora seleccionador que la sabiduría y fiabilidad en el pase de Kroos añadiría la anhelada variedad a su plan. Y así ha resultado, como se pudo comprobar esta noche. La estrategia de la 'Mannschaft' pauta como prioridad el filtrado de pases interiores hacia los mediapuntas Gündogan, Musiala y la perla Florian Wirtz. Quiere dividir por dentro con piezas de movimiento y giro rápido, pero en estos meses ha sufrido algo de atasco. Por eso la presencia del madridista es crucial. Su precisión en largo para cambiar de banda el juego representa el picante que suma otro tipo de amenaza. Y complica la labor de la defensa contrincante.
El alegre bloque escocés ejerció de víctima en esta fecha. Steve Clark dirige un bloque que quiere combinar más que lo que ordena la tradición futbolera de un país que pasó 22 años sin competir en una Eurocopa hasta que se clasificó para la edición de 2020. El objetivo de los británicos, a estas alturas, no es otro que llegar a las rondas eliminatorias por primera vez en su historia. Por eso, como único equipo capaz de ganarle hasta ahora a la España de De la Fuente, propuso el seleccionador un once ofensivo, con el llegador McTominay como mediocentro. Lo acabó pagando.
Sin solidez en la medular para contener ni para vigilar las múltiples opciones centrales que ofrecen los mediapuntas germanos, fueron muy superados desde el inicio. Primero, con los envíos en profundidad hacia los desmarques de ruptura de Wirtz y Gündogan; y, después, a través de la organización ideada en estático por Kroos. La 'Tartan Army' no se encerró y tampoco presionó, lo que le llevó a quedar atorada en un bloque medio que castigó a su adelantada defensa. Ni llegaban a cortar entre líneas ni sus tres zagueros conseguían pegarse a los llegadores rivales, que disfrutaron al espacio.
La ocasión inaugural acabó en el 1-0. Kroos pintó un cambio de banda espectacular para hundir a la retaguardia oponente, Kimmich centró al hueco generado en la frontal y Wirtz engatilló un derechazo que se coló tras golpear en el poste -minuto 10-. No pudo empezar mejor el diamante de 21 años que ha guiado al Bayer Leverkusen hacia el título de Bundesliga. Su sociedad con el otro juvenil resplandeciente, Jamal Musiala, esperanza a la tribuna local. Y el astro incipiente del Bayern firmó el 2-0 en el minuto 19, cuando sentó a McGregor con un control maravilloso y activó un latigazo que lamió el larguero.
La movilidad de Havertz -delantero de gran inteligencia espacial, rápido para los centrales como 'falso 9'- y el sensacional primer toque de Gündogan fabricaron esta segunda diana, y volverían a dañar sin piedad a un esquema escocés disuelto. Incapaz de aguantar el cuero por la implicación alemana en la presión tras pérdida, sólo los avances de Andy Robertson dieron algo de oxígeno a su tímida delegación. Clark buscó horizonte sacando al faro McGinn de la banda para llevarle al centro, pero ni aún así. No le benefició, tampoco, la sensible baja de Patterson en el carril diestro. Asimismo, se dejaron en el camarín la agresividad y ambición posicional que les ha traído a este torneo. Pecado mortal.
Antes del descanso el meta Gunn sacó sobre la línea una falta lanzada por Havertz desde la frontal -en una acción en la que el VAR corrigió el penalti pitado por el colegiado, minuto 25- y recibieron la sentencia en el 45, cuando el mencionado delantero del Arsenal transformó un penalti grotesco de Porteous -pisó el tobillo de Gündogan con dureza tras un rechace del portero ante el testarazo del mediocampista azulgrana-. El zaguero del Watford vio la merecida tarjeta roja directa y hasta ahí llegó la competitividad de Escocia.
Mostraron los germanos todas sus virtudes en el descorche de la Eurocopa (camino de vestuarios instalaron el 3-0 en el marcador, con un 69% de posesión, seis remates y ninguno recibido). Con los carrileros Kimmich y Mittelstädt arriba, actuando como extremos, abren el campo tanto que se multiplica el tiempo para recibir y crear, y lo amortizan los mediapuntas por dentro. Y Kroos reparte alimento para todos. Esa sinfonía permitió a Nagelsmann rotar -Sané se desperezó- en un segundo tiempo sin más historia que conocer dónde se frenaba la goleada. Füllkrug puso el lazo con un trueno que perforó la escuadra en el minuto 69 y Emre Can atinó con un chut lejano ajustado a la madera. Las dudas previas de una de las favoritas, enterradas a pesar del postrero gol en propia meta de Rüdiger -minuto 87-. En la mayor goleada registrada en un partido inaugural de una Eurocopa.