Siento mucho tener que titular este artículo de hoy así, pero es lo que estamos a punto de vivir y sufrir los que nos dedicamos a este bello oficio, que no es otro que el de informar. No hay nada más que escuchar al Presidente del Gobierno y a sus adláteres para comprobar, como poco a poco, se nos quieren restringir las libertades, que tanto nos costaron conquistar a los que ya llevamos muchos años en esto.
Siempre recuerdo con que alegría, pobres de nosotros, recibimos la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que redactada por Fraga Iribarne, tenía un preámbulo en el que ya se hablaba de la libertad de expresión, de empresa y de la designación del director del medio. Su principal novedad fue la supresión de la censura instaurada por el dictador, que se sustituyó por multas y suspensiones de las publicaciones que fueran críticas con el Movimiento.
Pobres de nosotros, entonces, y pobres de nosotros ahora, porque se vislumbran bozales que parecen copiados de aquella Ley.
Pedro Sánchez y compañeros de viaje nos quieren cerrar bocas y apagar medios de aquellos que sean críticos con su “movimiento”. Así, Gabriel Rufián, con nombre de Arcángel anunciador, ha manifestado textualmente en sede parlamentaria: “vetemos a empresas privadas que han colaborado con la empresa del fango en contratación pública; aumentemos multas por perseguir, difamar, mentir de 14.000 a 150.000 euros”. Nada nuevo de este tipo de personajes, como nada nuevo, desgraciadamente es lo que piensa el Presidente del Gobierno que tendrá que tener cuidado si piensa poner bozales, porque da cualquier paso en falso puede ser acusado de autoritario dispuesto a terminar con la libertad de prensa en España, lo que podría suponer que nuestro país fuese llamado al orden por la Unión Europea, por no respetar unos mínimos derechos y libertades en cualquier sistema democrático.
Curiosamente lo que piensa Sánchez creemos que va en la misma línea de lo que hace ya tiempo propuso Podemos. Recordamos que en 2010, Pablo Iglesias ya aseguraba que “el comportamiento de determinados poderes mediáticos es una amenaza que los demócratas debemos combatir”.
Recuerdo como Luis María Anson, fundador de El Imparcial y maestro de periodistas, nos daba a los entonces estudiantes de la Escuela de Periodismo de la Iglesia, en 1966, una interesante conferencia. Acababa de volver de Viertnam, creo, como enviado especial de ABC, y nos relataba las amenazas y multas que había recibido por parte del entonces Ministerio de Información y Turismo. Anson nos decía: “nunca os dejéis colocar bozales que coarten vuestra libertad”. Lo recuerdo perfectamente y eso es lo que he intentado siempre. Y miren ustedes por donde, ahora, Sánchez está comprando esos artilugios.
No se preocupen nuestros lectores. Sabemos de sobra como deshacernos de ellos y sino al tiempo. Y si me permiten, gracias de nuevo a Luis María Anson, por sus lecciones, siempre en favor de la libertad.