Cultura

Crónica taurina en El Imparcial | Sahagún: la seriedad de Valdellán

TOROS

Inés Montano | Domingo 16 de junio de 2024

El camino de trigales sin cosechar, nos lleva a Tierra de Campos y, enseguida, a la plaza de toros de Sahagún. Un pueblo conocido por cualquier antropólogo, que se tenga aprecio, por ser la cuna del franciscano Bernardino de Sahagún, el mejor y más grande conocedor de los pueblos prehispánicos de América.

Los toros de Valdellán estuvieron muy bien elegidos y presentados. Se pelearon con los varilargueros con fuerza, entraron fijos y les empujaron con los riñones. Esta cualidad fue aprovechada con creces por los picadores, sobre todo, uno, desestribado por el 6º, se vengó de mala maña. Sin embargo, la desigual pelea no hizo mucha mella en los astados. Los pares de banderillas no tuvieron mucha relevancia. El público: sabedor y respetuoso.

Juan Leal se enfrentó con su primero arrimándose. La faena tuvo su peligro porque el animal iba buscando al diestro. La estocada, aunque de buena ejecución, fue un compendio de desperfectos. Su segundo, Gajero (4º nº31), salió con fuerza a por el capote, pero el torero supo pararlo y medirlo. El torero prefirió que el animal se llevara sólo una vara, con lo cual se arremetía con tal ahínco a la pañosa de Leal que le dejó desarmado. Leal se acopló, se lo llevó al natural y remató la obra bien tramada con un estocada al segundo intento. Un trofeo. Hubo mucha sinceridad y ganas.

Isaac Fonseca se quedó con la oreja del último de su lote (7º). El sobrero fue un toro que aguantó unas varas mal puestas y derrengadas sin medida. Iba arremetiendo a la muleta de Fonseca dejando construir una faena redonda con la mano diestra, mientras al natural el torero se ajustaba como podía. Su primer toro (3º) salió tocado de la mano derecha y fue sustituido por el 6º. El sustituto iba con fuerza rebufando al atacar el capote. Una faena corta, con el macheteo para ahormar al toro complicado y una estocada como bien ha podido.

Francisco de Manuel hizo una discreta actuación. No sorprendió a nadie, sino repitió su proceder que vimos en las Ventas: compuesta la figura de antemano, abordaba la embestida del morlaco sin mando, pero con habilidad. Así, citó a su primero con una larga cambiada, pero quedó descubierto por el toro a la segunda tanda, un poco y deja la espada caída. Descabello sin acierto. Buenastardes (5º nº26) aprendía rápido, con un par de capotazos ya sabía dónde no había que ir. De Manuel sale de los aprietos con compostura.

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