Opinión

Yonec hombre-pájaro

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Fernando Arrabal | Martes 18 de junio de 2024

« Nuestro anhelo del más allá ¿se logra colmándonos de comodines? ».

Las fuentes paganas siguieron haciendo los mismos milagros antes y después de la cristianización ¿cuando La Virgen sustituyó a la ‘náyade'? Incluso el mismísimo Apolo, dios que dispuso siempre del arco y las flechas, e incluso de cómo saber curar la peste, se reencarnó en San Sebastián adornado de los mismos poderes.

Sin embargo San Eloi condenó enérgícamente estos « préstamos envenenados » o por los menos sacrílegos. El Edicto de 742 pidió a los obispos que prohibieran a los feligreses todas las prácticas paganas.

Gullermo de Auberge permitió que se esculpiera un cordero con cera bendita para protegerse de los rayos y a echar los diablo con sal.

El ermita irlandés San Brandán, se fue en barco para descubrir el paraíso terrenal ... como se demuestra en los « Imrana » celtas.

A San Albi como a Rémolo y Remo también le amamantó una loba.

Yonec era un hombre-pájaro: sedujo a una mujer enclaustrada. Para probarle que su enamoramiento no era diabólico recitó el credo y comulgó.

« Paradójicamente se habla con realismo ¿de utopía? »