La primera jornada de la Eurocopa 2024 dejó para el final el estreno de Portugal. La favorita ibérica ha desembarcado en Alemania con el pedigrí más elevado que se le recuerda. Son aspirantes a la gloria con una solidez que no tenían en 2016, cuando dieron la campanada al batir a Francia en la final de París. Han llegado al torneo tras arrasar en la fase de clasificación, en el mejor momento del proyecto que comanda el técnico español Roberto Martínez.
La federación lusa le reclutó para superar el amargo Mundial de Catar (eliminados por Marruecos en cuartos de final). Despidieron al clásico Fernando Santos y apostaron por el fútbol que propugna el entrenador ilerdense. Dejaron atrás el conservadurismo defensivo para abrazar la presión a toda cancha y el control absoluto de la pelota. El cambio de estilo ha funcionado en plenitud (13 victorias en los 15 partidos jugados durante su mandato) y este martes concluyeron con victoria en su debut ante la República Checa. Con el 70% de la posesión y con algún que otro matiz.
Saltaron los lusos al verde en Leipzig con ganas con más verticalidad que de costumbre. Y cayeron en la precipitación. Martínez había augurado que el desafío residiría en derribar el muro checo y no le faltó razón, pues el bloque preparado por Iván Hasek se encerró en su campo durante la media hora inicial. La fórmula debía encontrar soluciones en la movilidad de Bernardo Silva y Bruno Fernandes. Por ahí divide un esquema en el que se ha asentado Vitinha -notable hoy, una vez más-, esta noche solitario en el eje ante la suplencia del destructor Palhinha. La única prioridad era marcar goles, por eso sacrificó el equilibrio táctico el seleccionador portugués.
Se erigió en protagonista Rafael Leao por el perfil izquierdo. Sus potentes arrancadas superaron a Coufal una y otra vez, llegando hasta línea de fondo para centrar con rapidez. Sin embargo le faltó precisión al extremo del Milan en la definición de sus jugadas. No fue al único de su delegación, por eso las 'Quinas' padecieron más ardores de los previstos en esta fecha. Gobernaron la iniciativa y se implicaron de manera ejemplar para recuperar el cuero tras pérdida, mas no gozaron de finura en los últimos metros. Por eso sus ataques concluyeron demasiado en centros laterales que alimentaron a una defensa checa de tres centrales en la que destacó Ladislav Krejci.
El zaguero de 25 años, recién fichado por el Girona, mantuvo un cuerpeo reseñable con Cristiano Ronaldo. Supo manejarse bien ante el cinco veces Balón de Oro, lo que no quita que el delantero se buscase los huecos para rematar al arco. Su cuerpo no responde con la chispa de antaño pero su actitud y hambre son las mismas. Insiste con asiduidad inagotable. En el minuto ocho conectó un cabezazo desviado a pase de Leao, en el 36 estrelló en el cuerpo del meta Stanek un mano a mano fabricado por el quirúrgico Bruno Fernandes y en el minuto 46 rompió a su par con un excelente control orientado y chutó de zurda para el despeje del portero.
Fluyó Portugal cuando el bisturí del Manchester City localizaba pasillos para desmarcarse, con Joao Cancelo ocupando el mediocentro y Diogo Dalot abriendo la cancha por derecha. El caos estudiado en la mediapunta propició un puñado de disparos lejanos sin tino -de Nuno Mendes, Rúben Dias y el cañonazo de Bruno Fernandes que rozó el larguero tras tocar en un defensor, minuto 24-, pero no desembocó en llegadas claras. La mejor del primer acto arribó en una transición en la que el general del Manchester United pintó un pase sublime al que no llegó de milagro Leao -minuto 26-.
Los checos se habían remangado para aguantar, bien ordenados, y lo consiguieron. La virtud más explícita desde que tomó las riendas el seleccionador Hasek es que no conocen la derrota. Han sumado siete victorias y dos empates. Su libreto construye rocas difíciles de horadar, por eso acabaron la fase de clasificación para esta Eurocopa con cuatro puntos de ventaja sobre la Polonia de Lewandowski. Y por eso llegaron a vestuarios con un remate concretado -testarazo del gris Patrik Schick que repelió Dias, minuto 37-, nueve concedidos, un 30% de posesión y un 0-0 en el marcador.
Con todo, embocaron el camino al camarín con más ambición posicional. Habían adelantado líneas en un movimiento que encontraría continuidad en la reanudación. Asumieron un poco de riesgo, con presiones selectivas, para ganar oxígeno porque el asedio iba a durar hasta el minuto 90, si bien los portugueses fueron perdiendo voluntad vertical y celeridad en el pase al comprobar que el arquero Slavia de Praga iba a ser el mejor futbolista del encuentro. Acabó con nueve paradas en su haber. Le negó a Ronaldo el gol en la falta directa centrada que lanzó el veterano de 39 años -minuto 58- y sostuvo a los suyos.
No le estaba gustando el ritmo y la horizontalidad del juego de sus muchachos a Roberto Martínez. Y el escenario empeoró cuando Lukas Provod se inventó un derechazo que superó la estirada de Diogo Costa para establecer el 0-1 -minuto 62-. Un mal despeje de Pepe -el más veterano de la historia en jugar este torneo- bastó para que los centroeuropeos se adelantasen. En el único tiro a puerta que concretarían en todo el encuentro. Así las cosas, el seleccionador luso agitó el avispero sentando a Leao y dando entrada a Diogo Jota. El pequeño atacante del Liverpool posee una tensión e intensidad que le vinieron de maravilla a su escuadrón, al tiempo que Bernardo Silva por fin se desperezaba. Y sólo pasaron siete minutos hasta que llegó el 1-1, después de que Nuno Mendes bajase en el área el enésimo centro lateral de Cancelo y el despeje del meta checo rebotase en Hranac para colarse en su propia portería.
Había cambiado el posicionamento inicial el entrenador español con personalidad -dio toda la banda al lateral del PSG- y esa maniobra le otorgó la remontada y el triunfo. De forma apurada, eso sí. Hasek quiso neutralizar lo venidero dando entrada a Barak, jugador de la Fiorentina con una jerarquía sin par en la plantilla de su seleccionado, y Soucek probó un remate en el 82, pero no alcanzó a llegar a la orilla. Portugal cortó su chorro de imprecisiones en tres cuartos de cancha y avisaron Bernardo Silva y Vitinha antes de que Ronaldo cabecease un centro a la madera y Jota embocase el rechace. El VAR lo anuló por fuera de juego previo, mas no matizó el impacto de los cambios realizados por Martínez. Eligió mantener en el banquillo a Joao Félix y apostó por Pedro Neto y el novel Francisco Conceiçao. En el minuto 92 el regateador del Wolverhampton se escapó y puso un centro que, tras el fallo grosero de Hranac -dura noche la suya-, remató a gol el juvenil mirado de reojo porque su padre le ha dado la alternativa en Oporto. Para subrayar que la profundidad de plantilla lusa no tiene par en este campeonato.