Editorial

Inaudito en una democracia: García Ortiz puede ser imputado por revelación de secretos

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 19 de junio de 2024

La actuación del fiscal general del Estado es la mejor prueba del impúdico asalto de Pedro Sánchez a las Instituciones y, en este caso, de su desprecio a la independencia judicial y la separación de poderes. Por ello, está al borde de ser imputado por el Tribunal Supremo por ordenar a la fiscal de Madrid que difundieran los datos fiscales, y por tanto secretos, de la pareja de Díaz Ayuso. También se ha topado con el rechazo de los fiscales del procés que se han rebelado contra el intento de imponerles que aplicaran la amnistía a los condenados por el 1-O. Aunque ahora gracias a una maniobra orquestada por Dolores Delgado, ha conseguido por los pelos, y el voto telemático de dos fiscales de su cuerda, el aval para que informen favorablemente de la amnistía a los condenados. Su falta de neutralidad es impropia de su cargo, pues su único afán es obedecer las instrucciones de Moncloa, ahora para favorecer el voto de los siete diputados de Junts.

Como ha declarado con acierto Carlos Díaz Pache, portavoz del PP de Madrid, “el fiscal general del Estado no puede estar ni un minuto más al frente de la Fiscalía. Se comporta como un ministro más del Gobierno autoritario de Pedro Sánchez y está desprestigiando al órgano que encabeza. Es una vergüenza que el presidente esté utilizado la Fiscalía General del Estado para no tener ningún límite en su ejercicio político al revelar datos privados de un particular, a pesar de estar advertido de que no se podía hacer y ahora da instrucciones a los fiscales que se están resistiendo a amnistiar la malversación de caudales públicos para olvidar que Puigdemont y sus cómplices nos robaron a todos para dar un golpe de Estado".

Pero a pesar del grave deterioro de su dignidad profesional, García Ortiz no dimitirá ni será destituido por los incontables fracasos derivados de ese servilismo al Gobierno. Seguirá actuando a las órdenes directas de Moncloa.Y ése es su blindaje, pues ése fue el motivo de su nombramiento…

Resulta inadmisible que Pedro Sánchez hable del “lodazal” de la derecha cuando es él el que chapotea en el barro cuando ataca sin pudor la división de poderes y, por tanto, a un pilar esencial de la democracia. La cacareada “regeneración democrática” debería comenzar por la destitución del fiscal General del Estado por su desprecio al Estado de Derecho y los escándalos por su sectarismo. Pero nunca ocurrirá, pues Sánchez tiene a su mejor peón en el mejor sitio para saltarse la ley y conseguir su propósito de amarrar el poder.