Pedro Sánchez es bustrofédico. Cuando va a Europa, escribe de izquierda a derecha; cuando retorna a España, lo hace de derecha a izquierda. La Real Academia Española define esta acción, que es la de los antiguos bueyes al arar, como “bustrofédica”. El diario ABC, en una excelente crónica de Enrique Serbeto desde Bruselas, descubre que “un informe de la Unión Europea, con duros reproches a la deriva judicial, forzó a Sánchez a pactar con Feijóo”.
Ese pacto, que normaliza la situación del Consejo General del Poder Judicial, ha provocado generales elogios de la política moderada española. La crónica de Serbeto apunta a que el bustrofédico Sánchez en Europa se ha visto obligado a aceptarlo con alto regocijo de Alberto Núñez Feijóo y airada reacción de Sumar y también de Podemos. Los extremismos, los ultras a izquierda y a derecha, han reaccionado airadamente, como cabría esperar. El problema para Pedro Sánchez es que su principal apoyo para mantener el respaldo parlamentario del que disfruta reside en grupos de extrema izquierda.
Isabel Díaz Ayuso, que mantiene íntegro su carisma popular a pesar de las tarascadas que recibe ordenadas por el sanchismo, cree que no todo está resuelto porque Pedro Sánchez hará lo posible en el futuro para saltarse olímpicamente el acuerdo. La presidenta madrileña relata con precisión los innumerables engaños a los que Sánchez ha sometido a la oposición y también a sus aliados. En varios sectores de Génova se cree, sin embargo, que el presidente del Gobierno se lo pensará dos veces antes de quedar ante Europa como un auténtico trilero. Lo importante, en todo caso, es que España ha pasado la insólita página del Consejo General del Poder Judicial. El futuro dirá lo que tenga que decir, si bien la palabra está dada, la hemeroteca abierta, el pronóstico de las trampas al descubierto.