DESDE ULTRAMAR
Marcos Marín Amezcua | Jueves 27 de junio de 2024
Este 28 de junio se cumplen 110 años del atentado de Sarajevo que precipitaría la hoy llamada Primera Guerra Mundial. Aquel fatídico domingo 28 de junio cimbró a Europa, pero no se vislumbraron sus peores consecuencias y hasta se minimizaron. Desde entonces, dicen que Europa se murió en 1914, que nuestro mundo va trastabillando, se globalizó y estamos ya, no tengo la menor duda de ello, en una segunda Guerra Fría desde hace por lo menos, una década, a tres bandas, eso sí, que Rusia y China no están pintadas.
Estas efemérides siempre conducen a preguntarnos si ya aprendimos algo. Temo responder.
Y la foto era sorprendente, después de todo. El submarino emergiendo en la entrada de la bahía de La Habana. Me hizo recordar la afamada foto del acorazado Maine surcando las mismas aguas y también con la emblemática fortaleza de El Morro por fondo situado a la entrada de la reconocible bahía, exactamente como lo hizo en enero de 1898 para estallar unas semanas más tarde, desencadenando la Guerra Hispano-americana y ese consabido Desastre del 98.
Ahora, el submarino ruso era como aquel buque yanqui, una provocación no ya a España, sino a los mismísimos Estados Unidos –sí, echados de Cuba de la que se creían dueños absolutos desde el 98 con una patada en el trasero por Fidel, sí, hace décadas– siendo un recordatorio de que contra viento y marea, Rusia no ha soltado a Cuba y menos ahora, que la necesita como paja en el ojo del Tío Sam. Las rivalidades, amenazas, distenciones y nuevos giros de tuerca entre potencias, igual que en 1914, no cesan. El señalamiento ruso acerca de que el reciente ataque ucraniano se hizo con armas proporcionadas por Estados Unidos apunta a señalarlos como el atacante y suena exactamente igual a las acusaciones de Austria-Hungría a Serbia, porque un serbio en Bosnia asesinó a su heredero al trono. Igualito. A ver si no acaban siendo iguales las vociferaciones rusas a las consecuencias que acarrearon los señalamientos austro-húngaros del verano de 1914.
En los medios proyanquis se atrevieron a decir que el submarino era nuclear. Otros medios, no cargados hacia las agencias yanquis, fueron más cuidadosos y más responsables en el calificativo. De todas maneras, los primeros se apresuraron a decir que el envío hacia Cuba de barcos de EE.UU. y Canadá amedrentaron a los rusos y provocaron que se marcharan. La verdad es que aunque llevasen el sello OTAN, es muy dudoso que los canadienses hayan amedrentado a los rusos. Muy dudoso. Sería un verdadero hito.
En todo caso, el incidente del submarino parecía contar con más tintes de folklorismo –suma y sube el tono nuclear entre las potencias– que a ser un verdadero acicate desencadenador de una guerra nuclear, pero ha sucedido y es un recordatorio de que las potencias van a todas y por todo en cualquier escenario. Y a estas alturas, nadie invoca realmente la tregua olímpica, salvo el presidente francés que, por lo visto, la va a necesitar también dentro de su país, dado el jaleo electoral que, inopinadamente, desencadenó y no consultó a nadie, sellando, afirman, su suicidio político.
Con este escenario, dígase que desde la última vez que usted y yo coincidimos en esta su columna de El Imparcial, hace 8 días, el mundo ha dado volteretas complicadas. Es imperioso pronunciarnos. Lo mismo liberaron a Assange bajo unas condiciones que no acaban de estar claras, pero que de momento exhiben y dejan incólume la pobredumbre de la “justicia” yanqui, que igual desnudan y dejan incontestable la cloaca de su diplomacia. Recuerdo hace años a un proyanqui –de esos que defienden más a EE.UU. que sus propios ciudadanos (patético)– en su reperiqueta defendiendo la diplomacia de ese país y balbucear torpemente que todas las diplomacias son iguales, lo cual implicaba que no calificáramos a esa por encima de las demás. Que nadie se tenía que ensañar con la de Washington. Qué burdo. A su reperiqueta, respondí: “sí, serán iguales y quizá peores las otras diplomacias, nada más que a la que exhibieron con total certeza e indudable tino fue a la yanqui“. Ya no me respondió. No defendamos lo indefendible, por favor. México agradeció a Wikileaks exponer al priista Peña Nieto, que en informes del embajador yanqui en México lo calificada de cabeza hueca, pero como un priista arbitrario de la vieja escuela, aunque fuera joven. Serlo no quitaba lo otro. Le atinó. Y lo padecimos al priista.
La reprobable asonada golpista en Bolivia sí es condenable, porque primero está la estabilidad regional que cualquier reproche como los hay inexcusablemente, por condenar semejante acto, arguyendo los timoratos que hacerlo implica apuntalar al presidente Arce. No, la intentona no puede dejar lugar a equívocos ni a narrativas falaces. Nunca es gratificante ni loable un golpe de Estado y a Iberoamérica toda, le han costado carísimos. Que nadie se equivoque. Ya los bolivianos tendrán sí, su propia lectura.
La convocatoria al Año Santo 2025 desde Ciudad del Vaticano ya adelanta un lapso prominente en los anales de la Iglesia, como digno sucesor del Gran Jubileo del año 2000. Y tomemos nota del nuevo gobierno sudafricano formado en coalición por el reelegido Cyril Ramaphosa, tras de perder la mayoría absoluta parlamentaria de su partido, el Congreso Nacional Africano (el CNA de Mandela) que mantuvo por 30 años, dada la caída de votos. Eso abre nuevos caminos de pluralidad para Sudáfrica, que merece alternancia política y racial, si cabe; y es una advertencia a quienquiera: el poder se puede perder si la gestión no convence. Morena, en México, que tome nota. El porcentaje de votación de los sudafricanos fue del 60 %, similar al reciente caso mexicano. En su día, la participación francesa reeligiendo a Macron registró el 72 %. Mucho mejor que suceda, sin duda alguna.