Editorial

El peligro de que Occidente esté liderado por un exaltado como Trump o un enfermo como Biden

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 28 de junio de 2024

España no puede presumir de la categoría de sus dirigentes políticos. El presidente del Gobierno va dando bandazos ideológicos y políticos atenazado por una preocupante adicción al poder. Y entre sus ministros se encuentran personajes tan delirantes e histriónicos como Óscar Puente o María Jesús Montero, entre otros muchos. Pero Estados Unidos, el todavía llamado el imperio del mundo, va a estar gobernado por un exaltado ultra populista como Donald Trump o un hombre debilitado mental y físicamente como Joe Biden. Quedó demostrado en el debate televisado entre los dos candidatos a presidir Estados Unidos. El país que tiene que enfrentarse a la ofensiva económica y expansionista de China o de Rusia para preservar los valores occidentales tendrá al frente a un hombre mermado por la edad y alienado o a un corrupto peligroso, condenado por violación, por estafar a Hacienda y que intentó dar un golpe de Estado con el violento asalto al Capitolio.

Joe Biden nunca debió presentarse como candidato demócrata a las próximas elecciones. En el debate, apareció con la mirada extraviada, tartamudeando, titubeante. El todavía presidente de Estados Unidos perdió por goleada ante el republicano. No por la edad. Si no por su mermado estado cognitivo. Torpe, inconexo, con la mirada extraviada y con un hilillo de voz que le impedía ser entendido. Fracasó ante un Donald Trump tan arrogante, anaranjado y displicente como siempre. Pero con una gran energía para vomitar sus bravuconadas contra los inmigrantes y para insultar a su adversario hasta acusarlo de estar drogado. Un debate esperpéntico que demuestra que el mundo va a estar gobernado por un presidente incapacitado para el cargo político más trascendental del mundo. Incapacitado por su falta de facultades o por su populismo exacerbado.

La posible presidencia de Donald Trump puede abandonar Europa a su suerte, con la guerra de Ucrania en su peor momento y la de Gaza en plena efervescencia. Y Biden ni sabe lo que hace ni lo que haría en caso de permanecer en el Despacho Oval. Los populismos de extrema izquierda o extrema derecha están degradando la política en todo el mundo. Sólo falta que Occidente sea liderado por un exaltado con tics fascistas o por un enfermo sin fuerzas ni para hablar.