Los Lunes de El Imparcial

Liudmila Ulítskaya: Sinceramente suyo, Shúrik

Novela

Lunes 01 de julio de 2024

Traducción de Marta Rebón Rodríguez. Anagrama. Barcelona, 2024. 480 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 13,99 €. Se recupera con acierto la que quizá es la obra maestra de la autora rusa, exiliada en Berlín por su oposición al régimen de Putin y a la guerra de Ucrania. Excelente retrato de una suerte de curioso y singular Casanova

Por Adrián Sanmartín



De la mano de Anagrama, recientemente nos llegó la novela Sóniechka y el libro de relatos Mentiras de mujeres. Estas y alguna otra obra, como Una carpa bajo el cielo (Editorial Automática), Los alegres funerales de Alik (Lumen), y su inclusión en la antología Cuentos rusos, nos pusieron sobre la pista de la calidad literaria de Liudmila Ulítskaya. Nacida en 1943 en los Montes Urales, creció y se educó en Moscú. Estudió Biología y antes de dedicarse a escribir, trabajó en Academia de Ciencias de la Unión Soviética -de donde fue despedida por difundir literatura prohibida-, y fue directora del repertorio del Teatro Kámerni (teatro judío estatal) de Moscú. Durante años vivió entre Moscú e Israel, y en 2022 se exilió a Berlín, donde vive actualmente, a raíz de su oposición al régimen de Putin y la guerra de Ucrania.

Galardonada con el Premio Médicis Extranjero, el Simone de Beauvoir, el Ciudad de Budapest y, en 2022 con el Formentor de las Letras, el nombre de esta heredera de la gran literatura rusa, con autores inolvidables como Tolstói, Dostoievski y Chéjov, no deja de aparecer en las quinielas del Nobel. Ahora, Anagrama recupera la que quizá sea su obra maestra: Sinceramente suyo, Shúrik.

La novela se centra en un más que curioso personaje: Shúik Korn Se quedó huérfano de padre siendo casi todavía un bebé, por la que su educación recae en dos polos opuestos: su fuerte y enérgica abuela Yelizaveta lvánovna, profesora de francés, y su débil madre, la actriz fracasada Vera Aleksándrovna. Ambas, cada una de diferente forma, tratan de inculcarle la abnegación y el amor al prójimo. Una enseñanza que Shúik Korn interpretará a su manera, no negará ningún favor, pero resulta que los destinatarios serán mujeres, y en especial, un tipo de mujer: solitarias y desvalidas, que despiertan su piedad y les ofrecerá una actividad sexual frenética que piensa podrá ser un infalible consuelo.

Así, junto a Shúik, aparecen una galería de mujeres, sus amantes, que en su mayoría resultan vulnerables, aquejadas de problemas físicos o psicológicos, y de complejos, como, entre muchas otras, la joven Svetlana que trabaja bordando flores para coronas fúnebres, la bibliotecaria Valeria, que padece cojera, o Zhanna, la enana de una compañía circense.

Y Lilia, con quien mantendrá una relación más compleja y que, al final, nos ofrecerá una sorprendente visión de la personalidad de Shúik, una suerte de peculiar Casanova moderno, para quien “toda esa felicidad habría sido absolutamente imposible sin ese milagro creado por la naturaleza: la mujer, con sus ojos, sus labios, sus pechos, con ese abismo estrecho al que se lanzaba para volar….”

Liudmila Ulítskaya lleva a cabo un agudo retrato de su criatura -¿cínico?, ¿en verdad, caritativo?, ¿amoral?..., de quien, parafraseando una célebre película de Frank Capra, brinda sexo por compasión. Y no le va a la zaga la estampa de cuantos, y sobre todo cuantas, le rodean. A la vez, que conocemos los avatares de una familia rusa desde comienzos hasta finales del siglo XX en Moscú.

Un novelón con un logradísimo regusto de ironía…sin abandonar una inteligente compasión por el ser humano, sus contradicciones y sus laberintos.

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