Al final de los años 30 en Ciudad Rodrigo, quizás ¿en toda España?, una de las canciones más enigmáticas (que aprendi de memoria) y que ya nunca más nadie cantó a mi vera, decía:
Un francés vendía tiendas
por las calles de Granada
y para que se le entendiera
de esta manera cantaba:
« Cachi pechi uchui lulilala »,
etc.
¿Cómo un chamarilero podía vender tiendas? precisamente en las calles de Granada y. para más inri, un francés que tan mal conocía nuestra lengua.
Me gustaría preguntarle a mi colega y granadino José Moreno si tiene alguna noticia de tan insólito francés.
La de vueltas que he dado durante, días, meses, años a este jeroglífico.
De pronto uno de mis amigos del barrio parisiense de « las Pulgas » (que no creo que sepa gran cosa de mí) me asegura:
- « Tengo algo para usted »
Y en en efecto no lo podía ser más:
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« Por qué los ciempiés al cruzar los Pirineos ¿tienen mil patas? »
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