Portugal está en los cuartos de final después de haber sufrido hasta unos límites del todo improbables. La marcial disciplina defensiva de Eslovenia les llevó a acumular desesperación e impotencia, en una estampa que resumió Cristiano Ronaldo. El cinco veces Balón de Oro rompió a llorar en la prórroga después de fallar el penalti que pudo haber evitado el sofocón final a su equipo. Emergió entonces el portero Diogo Costa, estelar, para solucionar el entuerto que bien pudo provocar la debacle de uno de los máximos favoritos de esta Eurocopa.
Roberto Martínez regresó a la alineación del único partido que ha jugado su seleccionado con soltura y alegría en lo que va de torneo. Recurrió fundamental Palhinha -se ha vuelto básico desde el segundo encuentro de la fase de grupos- para anclar un centro del campo en el que Vitinha y Bruno Fernandes disfrutarían de libertad para alimentar a los artistas del ataque. En la línea de las finalizaciones volvieron a figurar Bernard Silva, Rafael Leao y Cristiano Ronaldo. Casi nada. Todos ellos saltaron al verde este lunes afinados y a punto estuvieron de inaugurar el marcador rápido.
Antes del minuto 15 llovieron centros muy peligrosos sobre el área que protegió Jan Oblak. En ese lapso el valioso lateral Karnicnik le arrebató un remate nítido a Leao 'in extremis'; Rúben Dias voleó arriba un córner lanzado por Vitinha; Ronaldo desperdició un buen pase filtrado del extremo del Milan; y Bernardo pintó un centro sublime que ni Bruno ni Cristiano atinaron a embocar por muy poco. Compitió con autoridad el bloque luso hasta la media hora, ejecutando una presión asfixiante y gobernando la posesión.
Esperaba sin encerrarse atrás el sistema dirigido por Matjaz Kek, el técnico que ha construido a la mejor selección eslovena de la historia. En su primera etapa al frente de los 'Fantje' les clasificó para el Mundial de 2010 y en esta Eurocopa les ha colado por vez primera en unos octavos de final. Es más, llegaron a esta cita tras igualar con Inglaterra (0-0, en la fase de grupos), encajar sólo dos goles en este campeonato y apilar nueve partidos seguidos sin conocer la derrota (habían perdido dos de los últimos 25 duelos). Han cimentado un entramado rocoso de difícil acceso, que obliga a rival a atacar por los costados.
Con esa fórmula (orden por encima de todo) aguantaron esta noche y cruzaron la frontera de la media hora intactos. Y como compiten con la confianza por las nubes, se sintieron capaces de todo. Eso significa que, a pesar de no poder contar con su importante lateral zurdo Erik Janza, ganaron poco a poco peso ofensivo y en la conclusión del primer acto se estiraron con convicción. Sabían cómo tumbar a Portugal, tal y como demostraron en un amistoso celebrado en marzo en Lubliana. Más allá de Oblak, su líder es Adam Gnezda Cerin (24 años, Panathiaikos), un centrocampista total que se coloca de forma excepcional, distribuye con lógica y se descuelga con astucia.
También destacan los centrales Vanja Drkusic (24 años, no durará mucho en el Sochi después de su gran rendimiento estas semanas) y Jaka Bijol (25 años, Udinese aunque ya le cortejan los grandes de Italia). En este evento bailaron con Ronaldo y la ofensiva lusa, y completaron una actuación sobresaliente. Negaron a los atacantes rivales casi cada intento de remate, tanto por arriba como por el césped. Y, además, buscaron con precisión los pases largos hacia sus inteligentes dos delanteros, Benjamin Sesko y Andraz Sporar, que son dos ejemplos de puntas que se saben buscar la vida en solitario, sin más nutriente que los pelotazos. Estupenda su batalla con Pepe, Rúben Dias y Palhinha en Fráncfort.
El desequilibrio portugués residió antes del descanso en la potencia de Leao. Provocó una falta en la frontal que Ronaldo lanzó rozando el larguero -minuto 31- y un córner que derivó en un centro quirúrgico de Vitinha sin remate de milagro -minuto 36-, y asistió para el derechazo de Palhinha que bordeó la madera -minuto 47- amén de 'sacarle' amarillas a su par y al central diestro esloveno. Su influencia es imperial...aunque padece de intermitencia, igual que el fútbol de su colectivo en este torneo. Porque la movilidad de sus mediapuntas no sirvió para dividir entre líneas ante el muro contrincante. La circulación horizontal sin desmarques de ruptura volvió a limitarles a una densidad inocua.
En consecuencia, entraron en vestuarios con un único remate entre palos, el testarazo blando de Ronaldo a centro de Cancelo que estrenó los guantes de Oblak -minuto 31-. Los eslovenos no llegaron a amenazar mucho más, dos veces -la más reseñable fue el cañonazo centrado de Sesko que detuvo Diogo Costa, minuto 44-, pero demostraron su capacidad para salir a la contra con rapidez. Y en la reanudación subieron sus líneas para incomodar más a una lenta posesión de las 'Quinas' a la que Cancelo trató de acelerar.
El carrilero se soltó en el segundo acto y gracias a su regate brotaron las mejores oportunidades de gol para su país. En el 48 se fue de varios rivales y centró atrás un balón que acabó rematando demasiado cruzado Bernardo Silva; acto y seguido forzó una falta cerca del área que Ronaldo usó para emitir un latigazo atronador que repelió como pudo Oblak -minuto 55-; y sus venenosos centros inquietaron de verdad a una retaguardia eslovena que rindió en plenitud. De hecho, Bijol taponó el chut dentro del área de Vitinha en una pelota dividida -minuto 58-. Y cuando no llegaban sus colegas, el meta del Atlético intervino, como en el minuto 90 -le detuvo un zurdazo angulado a Cristiano-.
Martínez evidenció su personalidad al sentar a Vitinha y a Leao para dar entrada a Diogo Jota y a Francisco Conceiçao. El primero aportó dinamismo y cierto cambio de paso, mas el segundo, héroe del apurado debut frente a los checos, entró lento y no levantó el vuelo. El entrenador español no dio ni un minuto a Joao Félix. Sorprendente si se considera que a su esquema le está faltando último pase, agilidad y finura en tres cuartos de cancha. El 'Menino' no jugó tampoco en una prórroga festejada por una Eslovenia que aplicó con éxito el 'catenaccio' y casi cantó victoria cuando Sesko se escapó y perdonó ante la salida de Costa -minuto 62-. El oficio de Pepe (41 años) condujo a la precipitación al prometedor delantero del RB Leipzig en ese lance.
No querían los favoritos llegar al tiempo extra y se notó. Kek había deshecho su doble delantera para apuntalar aún más a su granítico centro del campo, llegando a presionar con valentía, y únicamente había permitido tres tiros a puerta a sus rivales. Con mucho que perder, los lusos no comenzaron a tono el periodo de incertidumbre y Rúben Dias, providencial, desvió lo justo el disparo de Verbic que se colaba -minuto 95-. Con las fuerzas igualadas, la ansiedad afectó más a los ibéricos. Hubo dos momentos que lo atestiguan: Oblak le detuvo un penalti cosechado por Jota a Ronaldo -llevaba 13 penas máximas anotadas seguidas, minuto 105- con un paradón y Pepe le regaló a Sesko un mano a mano con su portero -minuto 115-.
Emergió en este último brete el protagonista del encuentro. Diogo Costa, 24 años y esperanza del Oporto, neutralizó ese intento decisivo del atacante esloveno cuando la nación portuguesa contuvo la respiración. Metió una pierna prodigiosa que sacó a sus suyos del abismo y minutos más tarde obró una maravilla en la tanda de penaltis. Detuvo todos los lanzamientos que le tiraron, agigantando la leyenda que le rodea -venía de parar 10 de los últimos 24 penales recibidos con su club-. Con ese sostén, Ronaldo encontró el equilibrio emocional a través de un chut ajustado y Bernardo Silva certificó la clasificación de Portugal, un aspirante desinflado que se las verá con Francia en la siguiente ronda.