AL AIRE LIBRE

SE EQUIVOCA LA JUEZA PÉREZ FUENTES

Luis María ANSON | Martes 02 de julio de 2024
Respeto absoluto al poder judicial. Acatamiento sin fisuras a las sentencias de jueces...

Respeto absoluto al poder judicial. Acatamiento sin fisuras a las sentencias de jueces y magistrados. Libertad de expresión de los periodistas para discrepar de decisiones que se consideran equivocadas. Y, a mi manera de ver, la jueza Belén Pérez Fuentes no ha acertado sobre el acoso sufrido por Pablo Iglesias, Irene Montero y sus dos bebés durante varios meses en su casa de Galapagar, que, por cierto, no es un casoplón ni una mansión suntuosa. Es un chalecito de clase media ¡a 40 kilómetros de Madrid! No parece escandaloso que un político que superó los 5 millones de votantes disponga de una casa discreta y a mucha distancia de la capital de España.

Pablo Iglesias fue vicepresidente de un Gobierno en el que contaba con cinco ministros. Con motivo de las elecciones autonómicas madrileñas, y ante las encuestas que rebajaban los siete escaños de Podemos a cero, desembarcó de la vicepresidencia del Gobierno, se puso al frente de la campaña podemita, despedazó a las encuestas y se alzó con diez escaños. Un gran éxito. Sin embargo, como Gabilondo fue derrotado por Isabel Díaz Ayuso, Pablo Iglesias decidió dar un paso atrás y retornar a su vida anterior. Pudo utilizar las puertas giratorias y convertirse en presidente del Museo del Prado o en responsable de Correos o en director de Paradores. No lo hizo. Volvió a la Universidad, retornó a su programa de televisión y montó un bar en un barrio popular de Madrid. Toda una lección de coherencia política, insólita en la mayoría de los dirigentes políticos, casi siempre dispuestos a disfrutar del reposo del guerrero, con cargos altamente remunerados y escaso trabajo.

Me dan excelentes referencias de la jueza Belén Pérez Fuentes. Pero en este caso se ha equivocado y tanto los que coinciden con Pablo Iglesias como muchos de los que de él discrepan consideran intolerable el acoso al que fue sometido durante largos meses en su casa de Galapagar por la persona que ahora ha resultado absuelta. Seguramente instancias judiciales superiores pondrán las cosas en su sitio.