Maquiavelo vivió 57 años entre los siglos XV y XVI. Pasolini le defendía siempre que podía; me dijo que no era nada más que un modesto funcionario, un hombre ordinario que desde luego no tenía nada que ver con el hombre de Estado cínico y perverso que muchos imaginan.
Era eso sí un secretario concienzudo que tuvo la rara audacia de mostrar a los verdaderos diablos el espejo donde podían contemplarse con su infamia. Se puede apostar a que regeneró toda su descendencia maquiavélica.
Para PASOLINI era Maquiavelo un empleado que todos los días subía a su despacho con un « cabas» con su almuerzo; pues antes pasaba por el mercado para comprar « un saladillo y habichuelas ».
A Leonardo de Vinci solo hubo de pagarle el croquis de un dibujo del suplicio de Bandini. Por cierto Vinci solo se interesó por el traje de la víctima: gorrita de piel, chaleco de raso, jubón de seda forrado con piel de zorro y medias negras.
Fue Maquiavelo quien daba cuarenta florines a BOTICELLI por cada ahorcado que pintaba.
En su El Principe recuerda esta evidencia: « Un hombre muerto no hace la guerra ».
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« Para el buzo el mundo profundo ¿es superficial? »