Opinión

Mentiras en la Historia de España I

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Jueves 04 de julio de 2024

Penetro en campo minado.

Comentaba, en mi anterior artículo, que la Historia está escrita en piedra, pues los hechos acaecidos están, ya, investigados exhaustivamente. Otra cosa es las interpretaciones que a esos sucesos se le dan, que son arbitrarias, parciales y hasta opuestas. Como dijo el poeta: “Todo es según el color, del cristal con que se mira”.

Esta reflexión, que es oportuna para sucesos de ámbito universal, lo es más y de qué manera, para los de ámbito nacional o local. Para avalar mi opinión basta con referirme a la Leyenda Negra, con que se denigra a España, que hace tenebrosos, para algunos, los hechos que son brillantes, para otros.

La historia de España “de curso legal”, llamemos así a la que circula en la enseñanza de consumo, para la generalidad de los españoles, está teñida de un partidismo que puede llegar a lo sectario. Como la de todas las naciones.

Y advierto aquí, para algunos lectores que juzgarán, como negativas, algunas de mis consideraciones, que mi valoración de la historia de España no lo es, dentro de los parámetros vigentes en cada momento. Pero, desgraciadamente, como todas las potencias europeas, tiene muchos pecados que redimir.

Lo que sí constato son tres características, buenas o malas, por las que los españoles hemos destacado, en la historia: No hemos tenido mucho afán de regirnos a nosotros mismos, hemos brillado más como individualidades que como conjunto y el pueblo ha sido y es, siempre, superior al que le manda.

Y ahora, sin el más mínimo propósito de ser exhaustivo, voy a activar el objetivo de mi dron, sobre algunos acontecimientos, en su vuelo rasante por la historia de España.

Tenemos en nuestro santoral los nombres de Sagunto y Numancia como símbolos de amor a nuestra independencia; pero los sitios de esas ciudades son dos hitos sangrientos en las guerras entre romanos y cartagineses que dominaron, en aquel tiempo, en parte o por entero, la península ibérica.

Consideramos, a los invasores Godos, como españoles “de toda la vida” aunque ellos se mantuvieron, como genuinos arios que eran, al margen de la población autóctona. Recordad “la lista de los reyes godos”, que nos torturó en la niñez, plagada de nombres, tan extraños a nosotros, que no fueron, nunca, asimilados.

En cambio los “moros”, que nacieron y vivieron, durante OCHO SIGLOS en España, no han perdido nunca, en nuestra apreciación, su calidad de invasores, aunque cortaron toda dependencia con el exterior a partir del califato de Córdoba, el año 929. Cómo sería su arraigo que todavía siguen pretendiendo la recuperación de Al Andalus, la patria de la que se consideran expulsados. Por cierto, llena de patronímicos nacidos de su idioma.

Calificamos los “Reinos de Taifas”. como ejemplo de división y anarquía organizativa aunque, nosotros, con mil reinos cristianos, cosidos y descosidos mil veces, padecíamos la misma enfermedad y… la seguimos padeciendo.

Consideramos como una de nuestras dos hazañas nacionales, “La Reconquista”; pero amigos, tardamos OCHO SIGLOS en recuperar la patria que perdimos en siete años.

Sin duda, nuestra empresa histórica más importante ha sido la conquista y colonización de América, Filipinas y tantos territorios que hicieron cierto aquello de que el sol lucía, siempre, en alguno de ellos. Gran hazaña, esa sí, llevada a cabo, cómo no, por individualidades que, sin apenas mando, aportaron, a España, un Continente entero.

La gran mentira y tergiversación reside en que, salvo el impulso inicial de la gran Isabel, la hazaña la llevaron a cabo hidalguillos y gente del pueblo, a espaldas de la Corona.

Escuchad esto: Nunca nadie, de ninguna casa real española, pisó suelo americano hasta nuestro Don Juan Carlos I que, ese sí, comprendió el regalo que la Historia nos tenía allí reservado y se mezcló con los gobernantes, que le reconocieron como a un pariente de la otra orilla, como a un padre.