En Egipto y en Grecia el puente que anualmente suprimía los errores del calendario lunar lo formaron cinco días, LOS EPAGÓMENOS: cinco días de fiesta.
En 1582 GREGRIO XIII - el « bendecidor » de las matanzas de la San Bartolomé- reajustó los años bisiestos del calendario juliano . No intercaló los « 29 de febrero » en los años terminados-en-100-salvo-en-los-divisibles-de-400. El invento siguió funcionando hasta hoy. Pero la decisión de pasar del 2 de octubre al 15 provocó la irritación de la mayoría.
Casi dos siglos más tarde en 1752 las colonias americanas adoptaron, al fin, el calendario gregoriano. BENJAMIN FRANKLIN dijo: « Amigo lector debes consolarte. Gastarás menos... y ¡qué placer! para aquellos a los que les gusta dormir: acostarse plácidamente el día dos del mes y despertar a la mañana del quince!
Desde 1929 hasta 1940 Joseph Stalin (como buen ex-seminarista) concibió un nuevo calendario:
Semana de 5 días: 4 de trabajo y uno de asueto.
Mes de seis semanas.
Los días de la semana llevaban como nombre un número.
Al final del año nuevo había varios días de fiesta para recuperar las fiestas perdidas. ¡Olé!