Los Lunes de El Imparcial

Rosa Jiménez: El limo

Novela

Domingo 07 de julio de 2024

Tusquets. Barcelona, 2024. 197 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Soledad Garaizábal



La primera novela de Rosa Jiménez, publicada por Tusquets, es un debut arriesgado y valiente. Conocerán el refrán; “de aquellos polvos, estos lodos”. Con la historia narrada en El limo sucede algo parecido; los hechos y las acciones del pasado, aun cuando parece que carecen de importancia, dejan una profunda huella e influyen en el presente de sus protagonistas.

El limo es esa materia que se aposenta sobre las rocas y el cauce de algunos ríos. Es una superficie resbaladiza, viscosa, un sedimento baboso de minúsculas partículas en suspensión, mezcla de cieno y fango. Es lo que queda depositado sobre las piedras cuando el agua fluye mansamente o se seca, como los recuerdos cuando el tiempo pasa, como la vergüenza cuando se hace memoria y, en la conciencia, queda un sedimento de culpa.

Han pasado muchos años desde que Vera y Olivia se vieron por última vez. Fue una noche de finales de agosto, de esos veranos de la adolescencia en el pueblo, donde las dos primas pasaban las vacaciones. Ahora queda el recuerdo de “la esquizofrenia de aquellos años adolescentes, el principio de los siguientes, en los que lo corpóreo era la traición de una esencia siempre en disputa”. Entre excursiones a las pozas de las gargantas cercanas y brutales primeras incursiones en el sexo y las drogas, cada una de ellas luchaba por encontrar su sitio entre la pandilla de amigos. Olivia no encajaba. Se había ido con sus padres a vivir a Bruselas, tenía un acento extraño y un físico poco agraciado, había pasado temporadas de inestabilidad emocional y no gozaba de la popularidad que tanto se persigue en esas edades. “Unas veces era una mojigata y otras te podía soltar una burrada. Nunca sabías por dónde te iba a salir. ¿A ti no te pasa que te incomoda ese tipo de gente?”.

En la novela se combinan el pasado y el presente, la adolescencia y la madurez de las dos mujeres. Cuando por fin se atreven a poner las cartas sobre la mesa, salen a la luz pasajes de sus vidas que habían permanecido ocultos. Lo primero es pedir disculpas; “Llevo tiempo queriendo decirte que siento mucho lo que pasó en la Rainbow”, en aquella discoteca que fue escenario de la mayor traición, del acto en el que Vera apostó por el aplauso de la pandilla a cambio de sacrificar la lealtad para con su prima.

Los saltos temporales son frecuentes en la obra. A partir de unas primeras páginas que nos sitúan en esa escena que causó la separación y el distanciamiento entre las chicas, se estructuran tres grandes capítulos que viajan atrás y adelante en la vida de Vera. A lo largo de toda la narración, la autora utiliza un lenguaje llano y directo, articulado en frases cortas. Aunque no se dice expresamente, el uso de palabras como “canchal”, “pipirrana” o “vino de pitarra”, unido a la descripción de los paisajes, sitúan la acción en los valles del norte de Extremadura.

La lectura de la obra se hace muy amena, pero no es una novela ligera sino con gran profundidad, porque lleva al lector a reflexionar sobre asuntos como el perdón, el arrepentimiento o la culpa y trata también temas como la violencia sexual o el acoso en las relaciones sociales de la adolescencia, una etapa de la vida en la pueden utilizarse altas dosis de crueldad. Además, nos enfrenta a la necesidad de hablar, de intentar sanar las cuestiones que han provocado heridas en nuestro interior para gestionar adecuadamente los sentimientos que el tiempo pareció haber borrado, pero quedaron ahí, sedimentados como El limo.

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