Los seis de Victoriano del Río fueron desiguales, de edades variadas, hechuras y comportamientos. El ganadero, como suele hacer, intercaló uno del hierro de la casa Toros de Cortés (6º). No tuvieron mucha fuerza, así las varas muy medidas, excepto las de Guillermo Marín quien abrió al animal el brazuelo, rectificó y barrenó como si no hubiera más tercios por venir.
Jabardillo (1º 8/18) se doblaba, pero Sebastián Castella afinó la muñeca y lo mantuvo de pie y embistiendo. Metió al morlaco en la faena y la coronó con una tanda de mano baja y suave, pero de mando indiscutible. El estoque no estuvo a la altura esta tarde. Poco Sol (4º 10/19) no quiso ver los engaños, iba a arreones, desganado, sin bajar la testuz. Castella se crece ante los casos imposibles, es capaz de descifrar al ejemplar de embestida inexistente aparentemente. Apoyado en el estribo con garbo y gusto, dirigió al toro y lo metió en la faena con los doblones, intercaló un derechazo que se queda en la retina como un canon. Todo en los terrenos tan comprometidos que sufrió una zancadilla y se salvó por quedar quieto en el hocico del animal. Se lo pasa por detrás y remata con valentía y un desplante.
Un concepto muy distinto del toreo tiene Ginés Marín. Esperón (3º 10/18) desestribó al picador y Marín se animó a hacerle un quite por chicuelinas y espaldinas a prudente distancia igual que la faena. El comienzo espectacular de rodillas y mirando al tendido, pero no hubo ajuste: el tirón de los muletazos tumbaba al contrario cada dos por tres. El epílogo por bernardinas y una estocada entera y tendida. Un trofeo. Toledano (6º 10/18) fue igual de malo que el segundo de Castella, pero Ginés no supo mandar, aunque comenzó por los doblones, además, puso mucha distancia de por medio dejando un toreo de línea retorcida.
Emilio de Justo apuntaba maneras ya con el quite al primero de la tarde. Cantaor (2º 8/19), un buen ejemplar, se dio una voltereta, pero tuvo suficiente ánimo para remontar. De Justo le cuidó y se lo llevó toreado por ambas manos, abrochando la obra con una serie de naturales con la diestra. Una cumbre de temple. El estoque entero, pero el toro tardó en doblar. De Justo citó a Campanilla (5º 12/18) por chicuelinas y verónicas. Al cambiar el percal, De Justo hizo una obra de arte con su contrario, mejor dicho, colaborador. Los flexionados para situarse en los medios, dieron lugar a las tandas completas, rematadas con unos pases de pecho curvilíneas. La naturalidad y temple de torero al buen son del toro. El noble bruto salió rodado del encuentro. Magnífico. Dos orejas. Salida por la puerta grande.